Las sorpresas del Planetario de Pamplona
Publicado el 06/11/2018 a las 08:43
Como cada mes de noviembre de las últimas décadas los navarros volvemos a mirar, de la mano del Planetario de Pamplona, a la ciencia. Ya han comenzado las múltiples actividades que desde el pasado sábado 3 nos llevarán hasta el 26, día en que celebraremos los 25 años de esta institución.
Fue en la legislatura 1991-95 cuando el entonces Consejero de Educación, Javier Marcotegui Ros (UPN), en colaboración directa y decisiva con la Caja de Ahorros de Navarra, enraizó en la esquina noroeste del Parque de Yamaguchi un proyecto que concitaba la esperanza unánime de nuestras autoridades políticas y académicas. Desde aquel entonces la actividad científica no ha dejado de crecer y las voces, sobre todo de la chiquillería y adolescencia escolar, inundan sus pasillos y salas.
Las cifras hablan por sí solas, pero teniendo en cuenta que muchos de nosotros repetimos múltiples veces las visitas debo pensar que aún hay unos cuantos miles de navarros que no conocen el Planetario.
El equipo humano del Planetario, lejos de estar en las nubes, se crece día a día en su esfuerzo por llegar a todas y cada una de las personas que solicitan sus servicios. En sus dos salas, Tornamira e Ibn’Ezra , aparecen estrellas rutilantes del cielo pero también figuras de la ciencia que aquí resulta imposible reseñar. Margarita Salas es una de ellas y vuelve una vez más el día 9. El próximo día 15 el calendario gregoriano que nos rige festejará a San Alberto Magno, el hombre que con su discípulo Santo Tomás de Aquino pusieron honda cimentación para la ciencia. Hablamos del siglo XIII. Al margen de nuevas ideologías y credos, propias del siglo XXI y propiciadas por los grandes descubrimientos científicos del siglo XX, el día 15 todos los científicos del mundo recuerdan las colosales figuras de ambos filósofos. Este año con más interés si, como parece, la filosofía va a recobrar, en las aulas de secundaria y bachillerato, la fortaleza que nunca debió perder.
Yo creo que a los biólogos nos gusta y ayuda mucho la Filosofía. Por el contrario, espero no equivocarme ni ofender a nadie, hemos tenido nuestras dificultades con la Geología y más aún con la Astronomía. Por eso cuando subimos la rampa del Planetario solemos realizar un par de inspiraciones forzadas; hay que tomar aire para encontrarse con la grandeza de lo que allí nos espera. Otra cosa es cuando horas más tarde bajamos la mencionada rampa. “¡No somos nada…!”, solemos pensar. En agosto de 2017, según un estudio realizado a nivel estatal por el Observatorio de Servicios Urbanos (OSUR), en Pamplona el servicio mejor valorado por los ciudadanos era el de parques, jardines y zonas verdes. Gracias al excelente trabajo de sus “estrellas de la jardinería” disfrutamos hoy del Jardín de la Galaxia que, nada más salir a la izquierda, nos alegra la vista y nos pone en situación. “¿Dónde está la Tierra?”, preguntan mis nietos. Yo se lo indico, pero ponen cara rara y se van a los columpios.
Para terminar quiero recordar que la Agencia Espacial Europea (ESA) lanzará el próximo 7 de noviembre el satélite MetOp-C. El lanzamiento, desde un cohete Soyuz, será desde el Puerto espacial Europeo de Kurú (Guayana francesa) a las 00.47 GMT. El objetivo es avanzar en la predicción del clima. En esto me asalta el escepticismo. Predecir el clima evitará lo que llamamos despectivamente “desastres naturales”. ¿No deberemos acompañar el lanzamiento de este nuevo satélite con el máximo esfuerzo de entendimiento en la próxima cumbre del Clima de Katowice (Polonia)? De ello depende nuestro futuro. En el Planetario de Pamplona el clima va a ser muy científico y favorable este mes de noviembre. No nos lo perdamos. Animemos a subir la rampa a nuestros familiares y amigos que aún no lo han hecho. Sorprenderá lo que enseña.
Ángel Urtasun Uriz, profesor jubilado.