El Náutico Navarra no se rinde
Publicado el 31/10/2018 a las 11:10
Desde que en noviembre de 2017 salió en prensa el primer artículo ‘SOS presa de Santa Engracia’, se han sucedido multitud de opiniones al respecto. Unas a favor y otras en contra, algunas dudosamente técnicas y, bastantes, descaradamente contra el arreglo de la presa y contra el Náutico Navarra.
Sin embargo, nada práctico se ha hecho hasta hoy, y debemos seguir insistiendo hasta su solución. Pamplona y los cerca de 6.000 firmantes para un final lógico del tema se lo merecen. No obstante, desde el Club Náutico Navarra, y en el 50º aniversario de su fundación, tenemos que aclarar algunos puntos, todos ellos en el aire.
En primer lugar, al Náutico de Navarra nadie puede darle lecciones de ecología, puesto que es el máximo interesado en mantener en buenas condiciones el Arga, su salud animal y vegetal, y su navegabilidad. En segundo lugar, el Club Náutico Navarra se ve obligado a pelear constantemente y en aparentes condiciones de inferioridad contra la inacción de autoridades que dícense “deportivas”. También contra las luchas intestinas del actual Ayuntamiento (podría ser cualquier otro ayuntamiento, ya que el CNN carece de color político). Igualmente, contra los defensores a ultranza de la destrucción de la presa de Santa Engracia y, para asombro de cientos de rochapeanos, firmantes a favor de la presa, la oposición extremadamente belicosa por parte de la revista ‘Ezkaba’ del barrio de la Rochapea.
Existe una obviedad que apenas se ha tratado y que, meditada objetivamente, debería ser definitiva, y es la siguiente: aún manteniendo la presa rota y el lamentable estado actual del Arga desde la presa de San Pedro hasta la de Santa Engracia, ahí terminaría la pretendida salubridad del río y su riqueza ictiológica puesto que, junto a la desaparición del Náutico, sólo existiría la posibilidad del posterior derribo de las presas de San Pedro, de Ciganda y de la de Caparroso (con permiso del Club Natación, de los clubs de piragüismo y de la señora Osaba).
Realizados estos salvajes y caros trabajos, y aguas más arriba, llegaríamos hasta la presa natural en roca junto a la ermita de la Trinidad de Arre y habría que... ¿dinamitarla? Concluyendo aunque la historia aquí no termina. Resulta un poco más barato, higiénico, directo, práctico y deportivo arreglar de una vez por todas la presa de Santa Engracia, pero antes de la próxima riada.
El Náutico Navarra confía en el sentido común para la defensa del río Arga, patrimonio de todos los pamploneses.
José M.ª Gil, del Club Náutico Navarra