Engaño en el calendario escolar
Publicado el 29/10/2018 a las 08:15
Cuando un alumno no alcanzaba el nivel suficiente para aprobar una asignatura en los exámenes de fin de curso, en el mes de junio, disponía de los meses de verano para poder recuperar y volver a intentarlo en los exámenes de septiembre. Tenía su sentido: un tiempo quizá suficiente para enmendar el “camino no andado”.
Ahora, ¡vaya! Se han eliminado los exámenes de septiembre pasándolos a junio. Y, ¿qué consecuencias tiene este cambio? En primer lugar, menos días de docencia efectiva. No son los 175 días lectivos establecidos al tener celebrarse en mayo los exámenes finales. En segundo lugar, los alumnos - que aprueban- pierden unas tres semanas de clase “efectiva”. Además, los profesores se ven obligados a constreñir el tiempo para impartir sus materias al disponer de menos días de clase en el tercer trimestre, en detrimento de la calidad posible. También, los alumnos que no han alcanzado el suficiente durante todo el curso difícilmente pueden recuperar lo no aprendido en una docena de días.
En definitiva, ¿qué se consigue estableciendo la convocatoria de septiembre en junio? Primero, alumnos con menos horas de clase efectiva y alumnos - que aprueban - sin incentivo para ir a clase (en junio) una vez finalizado el curso para ellos. En tercer aspecto, alumnos - que suspenden - sin tiempo para recuperar adecuadamente las asignaturas no superadas. Al mismo tiempo que profesores con el tiempo recortado para la impartición de las materias programadas. En quinto lugar, profesores con la “misión imposible” de perseguir que los alumnos suspendidos recuperen en pocos días lo no adquirido durante todo el curso. También profesores dedicados a tratar de captar el interés de los alumnos aprobados durante el mes de junio para que asistan al centro escolar. Y, por último, familias defraudadas en cuanto al recorte de actividad de docencia efectiva que están recibiendo para la formación de sus hijos. No estaría de más que nuestra Administración educativa, habida cuenta de que sus competencias se lo permiten, que está en su mano, estableciera nuevamente los exámenes de septiembre en beneficio de alumnos, profesores y familias, que son los objetivos a los que debe estar enfocada su estrategia. Sería o será de agradecer.