#PorqueTuImportas

Begoña Errasti Ibarrondo|

Publicado el 10/10/2018 a las 18:44

Estos días con motivo del Día Mundial de Cuidados Paliativos, bajo el lema “Porque Yo Importo”, se está haciendo especial hincapié en la mejora del acceso a unos cuidados paliativos de calidad a todas aquellas personas que los necesitan. A nivel sanitario siguen siendo una de las necesidades más importantes sin desarrollar plenamente y son muchos los aspectos a seguir trabajando: la implementación de políticas de salud y de programas de formación que cuenten con el asesoramiento de sociedades científicas, la transmisión de un mensaje realista a la ciudadanía de lo que son y no son los cuidados paliativos (aún hoy, gran parte de la sociedad sigue asociando los cuidados paliativos, exclusivamente, con el sufrimiento, el dolor, la agonía o la muerte… en vez de con la vida y en cómo se vive), mejorar la formación de los profesionales de la salud, etc.Recientemente he participado en un congreso internacional al que han asistido profesionales de más de 60 países que trabajan en cuidados paliativos a nivel asistencial, investigador y/o docente. Han sido unos días de encuentro en el que se han compartido investigaciones, vivencias y reflexiones desde ámbitos disciplinares y posturas diferentes. No obstante, el propósito de todos ellos ―de todos nosotros― va en la misma dirección: la mejora del cuidado que se le proporciona a la persona que vive con una enfermedad incurable y a su familia. Es evidente que, para proporcionar un cuidado de calidad, tenemos de ser muy competentes ―¡verdaderos expertos!― valorando, diagnosticando y tratando signos y síntomas y, ayudando con otro tipo de necesidades que pueda presentar el paciente y/o su familia. Sin embargo, tal vez no sea tan evidente la importancia que tiene el que seamos igual de competentes y expertos en relacionarnos con ellos. Como dice un buen amigo mío, la relación interpersonal profesional de la salud-paciente/familia debería ser la “tecnología punta” para proporcionar un cuidado centrado en la persona de calidad. Únicamente con profesionales muy competentes para establecer auténticas relaciones con los pacientes/familiares, se podrá responder a cada uno de estos de forma única e individual: porque la relación es el meollo, la esencia, del cuidado. Si bien es cierto que entablar una buena relación profesional-paciente no es algo sencillo, los esfuerzos de gran parte de los profesionales que trabajan por unos cuidados paliativos de calidad se dirigen a ello: a la provisión de un cuidado compasivo, humano, de persona a persona, cuyo centro sean el paciente y su familia. Esto es, cuyo centro seas tú.Rescatando una vez más la gran frase axiomática de la enfermera, trabajadora social, médica y escritora inglesa C. Saunders “importas porque eres tú, e importas hasta el último momento de tu vida” estamos en unos días muy propicios para seguir reivindicando que aquellas personas que no pueden ser curadas, siempre, pueden ser cuidadas. Porque Ellas importan; porque Tu importas; #PorqueYoImporto.

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