Formación del 'Espíritu Nacional'

Rafael Berro Úriz|

Publicado el 19/09/2018 a las 08:22

Un ejemplo de manipulación nacionalista, en apariencia menor pero significativo, ha sido aireado en DN (18 agosto y 5 septiembre) por Andrés Gambra y José Ignacio Palacios: el cambio del nombre de casas de Roncal; de la Casa de Gambra, de la que es propietario el primero, y de la Casa de Villoch, con la que el segundo está originariamente vinculado. Han sido rebautizadas y convertidas en “Casa Ganbra” y “Casa Bilotx” mediante la edición del libro “Las casas del Valle de Roncal” por parte de la Junta y del Gobierno de Navarra.

Los afectados han denunciado lo que en ese cambio hay de falsificación de la historia y de nulo respeto hacia sus familias (su pasado) y sus personas, pues nunca esas casas se han llamado según el nuevo nombre y para nada se les ha consultado para esa operación. El cambio manipulador se ha hecho de manera unilateral e impositiva, como se hacen las cosas en las dictaduras. En este caso se ve que para el Gobierno de Barkos no hay ciudadanos con derechos que el Gobierno deba respetar, sino súbditos que han de someterse y se han de llamar, lo quieran o no, como su señora ordene.


Hay además un agravante: el cambio autoritario del nombre tiene la pretensión de adquirir carácter oficial y definitivo, pues “en el futuro (confiesa el propio libro según Palacios) el propio Gobierno de Navarra utilizará los nombres (los nuevos) de nuestras casas en su documentación oficial”. El cambio tiene por tanto vocación de eternidad, como tienen vocación de eternidad las dictaduras y sus dictados. En una democracia el Gobierno no es señor del lenguaje, y no cabe algo semejante al “En adelante, no te llamarás “Gambra” o “Villoch”, te llamarás como yo diga”, que aquí se ha dado. El Gobierno de Barkos, con su obsesión por imponer el batúa, es muy capaz de decretar que los colegiales navarros estudien que el autor de “Hamlet” se llamó “Txekspir”. Los fanáticos no saben que hay una frontera con el ridículo y la cruzan sin la menor vergüenza.


En esta manipulación y falsificación de la historia aparece el déficit democrático del nacionalismo que nos gobierna. El libro es sobre las casas del Valle, pero también y sobre todo es un libro de Formación del ‘Espíritu Nacional’ (vasco) que recuerda a libros de ese nombre del franquismo, que recogían la versión de la historia y la filosofía que el régimen pretendía imponer. Los afectados han hecho bien en denunciar el atropello y en protestar por la manipulación falsificadora; pero la cosa no puede acabar ahí, en una mera denuncia y protesta subjetivas. El destino de ese libro, en lo que tiene de Formación del ‘Espíritu Nacional’, ha de ser similar al que han tenido los libros de ese tipo del franquismo. Ha de ser despojado de cualquier tipo de validez objetiva y con más razón de valor o de carácter oficial y permanente. “Casa de Gambra” y “Casa Villoch” (y otros posible casos similares) han de seguir teniendo como nombre “oficial” el verdadero, el que han tenido en el pasado, y no el inventado por los formadores del espíritu nacional vasco. Y el libro ha de quedar como una muestra de lo que es: un ejemplo de la mentalidad manipuladora de la historia que caracteriza al nacionalismo vasco. ¿Rechazarán este atropello a la Historia las instancias que se preocupan y ocupan de la memoria histórica o mirarán para otro lado porque los que atropellan son nacionalistas?

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora