Guardiola y su lazo amarillo
Publicado el 08/09/2018 a las 09:24
No es la primera vez que voy a escribir unas líneas para esta sección de Diario de Navarra pero sí es la primera vez en que las líneas que voy a escribir están llenas de rabia e impotencia.
El otro día tuve que escuchar dos veces las declaraciones de Pep Guardiola en las que comparaba a todos aquellos que llevan el lazo amarillo en solidaridad por los detenidos por el proceso soberanista de Cataluña con los jugadores de golf que también portaban uno igual en apoyo de Jarrod Lyle, jugador de golf australiano enfermo de leucemia y que posteriormente falleció.
Como digo, tuve que escucharlo dos veces porque no daba crédito a semejante desfachatez, falta de respeto, falta de sensibilidad, falta de criterio e ignorancia supina sobre semejante comparativa. Pues mire señor Guardiola, si me permite le voy a contar una historia. Hace quince años perdí lo que más quería en esta vida por culpa de la enfermedad a la que él hace a mal comparar.
Con veinticuatro años una leucemia se llevó a mi hermano así que imagínese lo que salió de mi boca cuando oí sus declaraciones. En mi modesta opinión, debería pensárselo dos veces cada vez que habla de los enfermos de cáncer y los compara con personas que se saltaron la ley y por eso están en la cárcel. Porque no es la primera vez que lo hace y no sé cómo no se le cae la cara de vergüenza ante tal afirmación.
Seguramente no habrá tenido que pasar dos años de su vida acompañando a alguien en su lucha contra esta cruel enfermedad. Dos años en los que las palabras dignidad, superación, lucha y sacrificio son seña de identidad de estos enfermos, que en algunos casos no acaban ganando la batalla. Gente que a pesar de la adversidad siempre te recibe con una sonrisa y una palabra de aliento cuando debería ser al revés.
Porque mire, señor Guardiola, esta gente no tuvo opción de elegir, les tocó la peor de las suertes y aún y todo hicieron frente a su destino de la mejor manera posible. No como sus “representados” que sí que tuvieron opción de elegir. Cumplir la ley o saltársela con todas sus consecuencias. Y si me permite decírselo, las consecuencias no son en lo más mínimo comparables. Así que, por favor, aunque sea por decencia, sea más respetuoso con todos los han y hemos sufrido esta enfermedad y no los meta en el mismo saco. No mezcle la política con algo tan serio. Seguramente la familia de su “amigo” Tito Vilanova se lo agradecerá...