Gracias por la paz y la tranquilidad regaladas
Publicado el 06/09/2018 a las 09:37
Dicen que es de bien nacidos ser agradecidos y así me lo enseñaron a mí. Pues bien, el pasado día 27 de agosto di a luz a mi segundo hijo, Hugo. Cuando entraba a la residencia en mi cabeza se repetía su nombre, el nombre que quedó grabado hace casi cinco años tras mi primer parto: Isabel Azpilicueta, matrona del CHN.
Mi marido y yo sabíamos que tenía que darse mucha casualidad pero deseábamos que fuese ella quien nos volviera a atender. Su trato y cariño recibido en aquel feliz acontecimiento no fueron solo el de una gran profesional, también el de una bellísima persona con un lado humano que nos dejó marcados para siempre.
¡Y allí estaba ella! Cuando le ví un “¡Isabel!” me salió del alma mientras mi marido y yo nos miramos con un gesto de complicidad con el que nos dijimos todo. “¿Nos conocemos?”, me respondió con esa dulzura que le caracteriza. “No pero sí” fue mi respuesta y cuando le di la explicación reapareció la conexión de hace cinco años. Entre tanto dolor físico, le dije que quería intentar un parto sin epidural, a lo que ella me respondió que me apoyaría hasta el final y que no se movería de mi lado. Y así fue, se quedó sentada en el borde de la cama realizando su trabajo mientras no dejaba de darme ánimos y cariño a pesar de mis gritos y frases que en ocasiones eran malsonantes. Yo estaba fuera de mí, y ella nos trasladaba una paz y tranquilidad tan necesarias en ese momento.... La confianza en ella era tal que desde el principio empecé a llamarle “Isa” y, por lo que me cuenta mi marido, se lo gritaba en cada una de mis frases (ahora siento hasta un poco de vergüenza). El parto llevaba un ritmo tan bueno que de manera espontánea Isabel nos propuso parir allí mismo, en la habitación nº 7 de dilatación, ya que se daban las circunstancias precisas y podíamos evitar esa cierta frialdad del paritorio, sintiéndonos más “en familia” ya que “Isa” nos hacía partícipes de cada momento. Y así llegó Hugo al mundo, de la manera que yo me había planteado pero estamos seguros que fue gracias a ella, ya que no me permitió tirar la toalla ni cuando yo ya la había soltado.