El coste de actuar
Publicado el 31/08/2018 a las 10:33
Todo aspirante a ostentar un cargo político necesariamente ha de tener un perfil específico... No sé si culpar al sistema de este hecho, o al individuo por dejarse llevar. Pero considero que las conclusiones que se derivarán de los hechos que paso a relatar hablarán mejor que yo sobre lo que quiero decir y uno ya decide. “Acabó la carrera a trancas y barrancas. Quería triunfar a toda costa, rápidamente, era joven, impetuoso, agresivo. Entró a trabajar de director en una sucursal que cierta entidad bancaria tiene en un pueblo. Allí le exigían unos resultados para medrar. Con lo cual se vio obligado a presionar a la gente. Y a quién podía estrujar mejor que a la familia, a los amigos, a conocidos… Para ello prometía lo que hiciera falta, y aquí entré yo: aunque vivo a 80 kilómetros de este pueblo, me aseguró que él se encargaría de cualquier trámite. Y yo, por hacerle un favor caí, cometí el error de trasladar mi cuenta a su sucursal y traspasar todo mis pagos e ingresos allí; hasta que un día lo trasladaron a otra sucursal y me dejó colgado, yo para él ya había cumplido mi papel... Pronto se afilió a un partido político. Enseguida se le podía ver con una actividad frenética: pegando carteles por las noches, reunido en la Junta Municipal de barrios, de distrito, en los actos oficiales de su partido, rasgándose las vestiduras por el mal estado de las aceras, de los árboles, de las baldosas, del asfalto, etcétera. Pero, viendo el sacrificio que esto le suponía para conseguir sus fines, se borró del partido”. Fin de la historia. Que cada cual saque sus propias conclusiones.