De futuro y valores

Igor Cacho Ugalde|

Publicado el 26/08/2018 a las 10:00

Hace unos días, leyendo un artículo en DN de Jesús Mari Macaya (’La nueva revolución’, 23/08/2018), se llegaba a la conclusión de que el futuro pasa por “dominar el mundo de los robots, de la inteligencia artificial, de los algoritmos, de las nuevas técnicas audiovisuales” dejando de lado “localismos envidiosos y egoístas” y “tradiciones, leyendas y mitos fuera de tiempo”. Ciertamente, cuando encendemos la televisión y escuchamos invitaciones para asistir a las mejores fiestas del mundo, a degustar los mejores productos de la tierra o a participar en actividades únicas e irrepetibles, inevitablemente surge la alineación con la tesis expuesta. Sin embargo, en un mundo dominado por el rodillo de Google, Facebook, You-Tube o Amazon, resulta complicado que nos olvidemos de la historia y la cultura. Cuando los eficientes servicios que ofrecen dichas empresas van asociados a valores como el consumismo, la banalización o el alejamiento de la cultura del esfuerzo y la honestidad.

Por suerte, en nuestro caso nos encontramos en un lugar con una larga y rica historia de la que tenemos mucho que aprender y admirar. El descubrimiento, la modernización o la cultura del esfuerzo, el trabajo, el respeto y la superación son unos valores relacionados con el progreso que ya existían desde muy antiguo. Evidentemente, el problema de la historia y la cultura radican en otros lugares. Primero, en el uso partidista que muchas veces hacen los políticos de ella. Segundo en el desconocimiento premeditado, el mejor caldo de cultivo para el punto anterior. Y, tercero, en las pocas horas que se le dedica en los institutos y en los numerosos contenidos que debe abarcar. Si esto no sucediera, la situación quizás sería distinta.

Sin lugar a dudas, el futuro se antoja muy complicado ya que requerirá de la integración del “localismo” con el “progreso tecnológico”. A nivel histórico, el devenir nos enseña que del regionalismo (localismos) a los nacionalismos (políticos) hay muy poco. Véase la crisis de 1898, un hito histórico infravalorado y desconocido en la sociedad actual. Y la búsqueda del equilibrio no es fácil. Sin embargo, uno de los mayores problemas que tenemos hoy en día se encuentra en la falta de valores y en eso, las tecnológicas poco tienen que decir. Más bien todo lo contrario. Por ello, el futuro radicará en las tecnologías y en los valores que nuestra sociedad adquiera. Algo muy importante. Porque muchos de los males que tenemos hoy en día provienen de los vacíos que aquí encontramos.

Igor Cacho Ugalde, licenciado en Historia.

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