Vals de Astrain y autoría
Publicado el 14/08/2018 a las 18:10
En contestación a una carta del pasado 12 de agosto enviada a esta sección por el señor Aurelio Jesús Emparan Astrain, biznieto del compositor Miguel Astrain, sobre el vals titulado ‘La alegría en San Fermín’ y mi entrevista en este mismo periódico el pasado 8 de julio, he de decir que, después de años de investigación, he llegado a la conclusión de que no hay pruebas concluyentes para atribuir esta composición a Miguel Astrain, como demostré en la conferencia que ofrecí en el Palacio del Condestable de Pamplona el pasado 12 de julio. Entiendo que esto moleste a la familia, pues estamos hablando de un antepasado suyo, pero mi objetivo es puramente musicológico y esta conclusión está sustentada en una investigación científica. A pesar de que no han salido a la luz pruebas que esclarezcan la autoría del vals, una posibilidad que barajé, entre otras, fue la de Silvanio Cervantes, por unas partituras que conservaba la familia con el título de Vals por Astrain y Vals Astrain y la anotación de las fechas de 1910 y 1916, es decir, bastante anteriores al arreglo que Cervantes hizo para banda de esta obra que registró en la SGAE en 1932 y que poco después se grabó en disco. La correspondencia que Cervantes mantuvo con la familia Astrain en la que les trata como “herederos del autor del vals, que es don Miguel Astrain” podría descartar a Cervantes como su compositor, pero no es una prueba definitiva de que sea Astrain, puesto que para esta fecha ya estaba muy extendida la creencia de esta autoría, que por cierto, comenzó en la prensa en 1915, veinte años después de la muerte de Miguel Astrain; hasta entonces, desde 1907 que se empezó a conocer, se creía que era anónimo, cualquiera que rastree la prensa de la época puede comprobarlo. De todas formas, este músico se merecía que le dedicasen una calle en Pamplona no tan solo por este vals, si es lo que la familia cree y de lo que temen que se despoje a su antepasado, sino que esta titularidad responde a que fue un alumno destacado de la Academia Municipal de Música, un profesor ejemplar en la Escuela de Música de la Casa de Misericordia, plaza a la que accedió por oposición y, en su labor como director de la banda de dicha institución colaboró en la difusión del concierto público en Pamplona, sin olvidar sus composiciones. Por ello me encantaría seguir investigando su figura y estudiar los archivos familiares, si se me permite, para poder así conocer detalles que puedan contextualizar su vida y su obra.
Rebeca Madurga Continente