Sobre el rejuvenecimiento de la plantilla de VW
Publicado el 14/08/2018 a las 18:11
Leemos en DN (06/08/2018) que Uxue Barkos considera “efectista”, “humo”, “fuegos artificiales” el compromiso del anterior gobierno de España respecto del proyecto de rejuvenecimiento de la plantilla de Volkswagen.
Cuando la señora Barkos que, a la sazón, preside el gobierno de Navarra, habla, nos estimula a recurrir al diccionario del español-castellano de la RAE. Efectista o efektista, en español-euskera: “Que busca ante todo producir fuerte efecto o impresión en el ánimo”. Nos atrevemos a decir que, tras este adjetivo, asoma una mirada no exactamente positiva. Como si la señora Barkos quisiera alertar a los contribuyentes que estamos ante un juego de prestidigitación. Nada por aquí. Nada por allí. Las miradas van y vienen y no ven nada. Sólo palabras.
Humo o kea, en español-euskera: “Mezcla visible de gases producida por la combustión de una sustancia, generalmente compuesta de carbono, y que arrastra partículas en suspensión”. ¿Qué parentesco ha visto la señora Barkos, entre este sustantivo y el rejuvenecimiento en Volkswagen? Fuegos artificiales, que dicho en español-euskera, es: zu artifizialak: Conjunto de luces de colores y detonaciones producido por diferentes dispositivos de pólvora y usado en fiestas públicas. ¡Evidente! La señora Barkos o Barcos, en versión de español-castellano, no ve el lado positivo del acuerdo. ¿No lo ve porque no lo ha promovido ella? No vamos a hurgar en sus intenciones. Las intenciones sólo las puede juzgar una persona divina. Nosotros somos personas humanas, ergo: nos callamos. Nos sosegamos al encontrar la anchurosa actitud de Lorenzo Ríos que, en su papel de sindicalista responsable, nos hace ver que los 80 millones acordados están disponibles en partidas presupuestarias ampliables. Como ejemplo, menciona las ayudas para empresas que contraten jóvenes. Esto es visión optimista, de quien no se rinde y busca el bien común, esmerándose con esperanza. Curiosidad psiquiátrica. Algunos psiquiatras afirmaban, allá en el siglo pasado, que las personas humanas al hablar, proyectamos nuestra personalidad, nuestro yo auténtico, sin careta.
No quiero enmudecer el pensamiento, que viene a donde vienen los pensamientos cuando amanece. Pensaba, con perdón, si esos vocablos pronunciados por la señora Barkos -efectista, humo, fuegos artificiales- podrían llegar a ser, en realidad de verdad, su propio autorretrato. Es un mero hablar por no callar.
José Martínez Echalar