Hablemos de democracias
Actualizado el 10/08/2018 a las 08:23
España es un país democrático pero, ¿es esto una realidad? Que los sistemas defienden las soberanías del pueblo es una quimera. Soportamos -y no poco- a demasiados políticos que una vez alcanzan el poder, practican la autocracia. Es decir, que gobiernan sin ningún tipo de limitación, y éste proceder se da en todas la autonomías. Diputaciones, parlamentos, ayuntamientos, entre otros organismos oficiales, que resultan insoportables dictaduras. Recuerdan sino los reinos de Taifas del lejano 1031...
La corrupción de la clase política y de ciertos empresarios sin escrúpulos, sobre todo en Obras Públicas, hastían al pueblo soberano. Si tiempos atrás eran necesarios trabajar seis meses para sostener el Estado, hoy se acercarían a los 9 meses, y el Estado no se adelgaza, crece. Los millonarios improductivos han crecido en tanto que las clases medias que crean empleo y riqueza se encuentran en periodo de extinción, como los dinosaurios.
El gobierno de Rajoy ha sido víctima de sus promesas incumplidas del tipo “bajaré los impuestos”, y con mayoría absoluta los subió. No he sido nunca “rajoyista” y soportó una moción de censura. Realmente Rajoy estaba muy quemado: es buen comunicador, protegió sin cautela cuando un PP era investigado -“los tribunales decidirán”, opinaba él-, y seguían en el poder. Grave error. ¿Y los demás partidos? De carcajada. Pedro Sánchez lideró la moción y la ganó, con el apoyo de PDeCAT, PNV, EPC, BILDU. Eran determinantes los votos del PNV que aprobó los presupuestos generales a Rajoy y apoyó a Sánchez en la moción, consiguiendo jugosos beneficios económicos y políticos. ¿Ética política y democracia? El objetivo, excepto para Ciudadanos, era expulsar a Rajoy y convocar elecciones. Pues no. En el debate de televisión de Rajoy y Sánchez, afloraron los insultos, sobre todo por parte del socialista. Y luego el primero en felicitar a Sánchez fue Rajoy; a continuación anunció su retirada de la política y regresó a su profesión de registrador. Su despedida resultó muy elegante, una actitud poco común...
Una vez nominado presidente a Sánchez -que no electo- formó su gabinete con 18 ministerios, 11 mujeres y seis hombres, tres más que Rajoy. ¿Será por dinero? Había afirmado que si llegaba a presidente, suprimiría el de Defensa. ¿Pensaría ante un previsible ataque yihadista defender España con guardias municipales? Las 11 ministras protestan cuando convocan el ‘Consejo de ministros’... ¿Prefieren de ‘ministras y otros 7 más’? De machismo esto para nada. Siempre he admirado a Clara Campoamor o Victoria Kent, auténticas defensoras de los derechos de la mujer. Hoy tenemos a magníficas mujeres ocupando cargos muy relevantes en nuestra sociedad. Así que ni machismos ni feminismos: talentos.
Difícil lo tiene Sánchez -no creo en él- para sacar España adelante con unos socios que le pasarán factura, unido a la “invasión de inmigrantes”, el panorama se prevé sombrío. Tirar de populismos, ordenando “los 629 de 26 nacionalidades del Aquarius a Valencia”. ¿Papeles para todos? Salubridad de los mismos, ¿controlada? Por Ceuta han invadido más de 600 violentos organizados hiriendo a 22 guardias civiles con cal viva. Se ríen ante las cámaras de televisión y chulean a todos los españoles. ¿Qué hacer con ellos? Y se espera que lleguen millares. Félix Azón, director de la Guardia Civil, asevera que “No hay millones de africanos esperando entrar. Hay algunos cientos”. ¿Quién pondrá orden en España?
Humanitariamente somos un país de acogida, así ha sido con los 11.137 asignados, huidos de los países árabes beligerantes. Pedro Sánchez tuvo tiempo después de ordenar lo señalado a irse volando en un Falcon, con su mujer e hijos, para asistir a un concierto de ‘The Killers’. Preocupa más hoy el “sí es sí” de Sánchez a sus “socios” que el “no es no”. ¿No sería más positivo ayudar a países africanos dotándolos de tecnología, tipo Plan Marshall? El continente africano es el más rico del mundo y sus trabajadores, sin embargo, los más pobres.
Pedro Bueno Martínez