Pactar con los nacionalistas sin pagar precio
Publicado el 30/07/2018 a las 09:00
“Era un hombre tan alto tan alto, que tenía una nube en el ojo”. O “tan bajo que para bajar de la acera se tiraba en paracaídas”, bromeaban antes los chicos. Podríamos decir ahora no tan en broma: “tan ingenuo tan ingenuo que creía que se podía pactar el apoyo de los nacionalistas a unos presupuestos o a la investidura de un líder del PP o del PSOE sin pagar un precio”. Porque llevamos cuarenta años jugando a ese juego que finalmente se ha revelado suicida: pactando investiduras o presupuestos con el nacionalismo vasco y catalán, pagándoles precio tras precio hasta llegar a la situación actual con los catalanes queriendo abiertamente acabar con España. Como los abertzales, que en el nuevo estatuto para Euskadi avanzan otro paso en la dirección rupturista. Tan evidente es que los pactos conllevan pagos al nacionalismo que hay un justo clamor general exigiendo acabar con ese tipo de prácticas. Pero Rajoy no quiso oír el clamor y pactó con el PNV la aprobación de los últimos presupuestos y la estabilidad de su gobierno, pagando naturalmente alto precio. Cobrada su deuda, el PNV traicionó sin ningún escrúpulo a Rajoy. Y la ambición ha empujado a Sánchez a continuar con el juego suicida llevándolo al extremo, a desoír el clamor y a pactar el apoyo a su investidura con los partidos que quieren romper España y con quienes quieren que España sea como Cuba o Venezuela. A todos ellos tendrá que pagar un precio que resultará negativo para España. Pero eso no importa. Lo que importa es que el pacto sea bueno para el afán de poder del PSOE.
Como el PSOE está en deuda con el PNV y con Bildu y Podemos, también el PSN está en deuda con Geroa Bai (PNV aquí) y con los otros por ser parte del PSOE. Y como Sánchez en Madrid, el PSN tendrá que pagar aquí su parte de la deuda. Y no hay duda de que el precio o la deuda que aquí se cobrarán los abertzales será en forma de concesiones a su política identitaria (implantación del euskera, privilegios a los vascoparlantes en las oposiciones etc.). Debido a esta deuda, habría que ver si el PSN se sumaría hoy a una manifestación como la del pasado 2-J contra la política lingüística de Barcos, a la que entonces sí se sumó. Y lo mismo que el PSN, el nuevo Delegado del Gobierno en Navarra está en deuda con esos partidos gracias a cuyo apoyo está en ese sillón y tendrá que pagar el precio en la forma dicha, o ya ha comenzado a pagarlo. Por ejemplo con sus declaraciones a DN del 29 de Junio: preguntado sobre si “ve” al PSN gobernando con Geroa Bai respondió que “va a ser la militancia la que decida” y que “no es tan importante el con quién se pacta sino qué programas se pactan”. Con lo primero el Delegado se nos presentó como un líder demócrata que respeta a las bases, pero esa exhibición de democratismo le sirvió para no decirnos su opinión sobre ese asunto, para ocultarla. Pero ocultar la verdad es una forma de no decirla y por tanto de engañar, aunque sea de modo ‘light’. Y lo segundo indica que el Delegado, más que creerlo él (nadie un poco informado lo cree), quiere hacernos creer que se puede tener el apoyo de Geroa Bai para que Chivite sea presidenta sin pagar precio a los abertzales en forma de concesiones políticas de tipo identitario. Por tanto todo indica que el Delegado nos quiere engañados (dicho de otro modo: quiere engañarnos) y que está dispuesto a pactar con Geroa Bai. ¿Y Chivite? Si Sánchez quería llegar como fuera a presidente y efectivamente así ha llegado, Chivite ha declarado repetidamente su empeño en ser presidenta de Navarra. ¿También como sea? Como ya está en deuda con los abertzales, es justo pensar que, si no discrepa públicamente del Delegado, piensa como él y está dispuesta a pactar con ellos el apoyo a su investidura pagándoles el consabido precio. Si las cosas son así, para llegar al poder, el PSN está dispuesto a apoyar la política identitaria abertzale en Navarra. Y naturalmente, todo votante saturado de esa política y que no quiera seguir soportándola en la próxima legislatura, no dará su voto a quienes están dispuestos a pactar con Geroa Bai (¿y Bildu?) el apoyo a la investidura y a pagar el inevitable precio.