Porque llegaron las fiestas...
Publicado el 03/07/2018 a las 08:48
Este es el motivo y no otro. Porque han llegado las fiestas de esta gloriosa ciudad. Porque queremos honrar a nuestro santo patrón, y porque queremos olvidar todo lo pasado viviendo los Sanfermines con alegría y paz. Esta y no otra razón debe ser nuestro emblema para hacer un alto “¡sí!” durante estos días y olvidarnos de todo aquello (o aquellos) que por una causa u otra, sean de allá o de acá, parecen estar preparados siempre para aguarnos las fiestas a la menor que salta. Incluso diría más, hasta los panfletos y pancartas (eso sí, en dos idiomas o más…). Estas fiestas de San Fermín para un navarro, en primer lugar, son y deben ser de sentimiento, hermandad y alegría. Y eso, como la fe, se tiene o no se tiene. Cuando llegue el seis de julio, después de disparar el primer cohete, nos anudaremos todos el pañuelo y miles de gargantas gritarán con euforia y alegría “¡Viva San Fermín!”. Ese será nuestro comienzo. A la mañana siguiente, tendremos nuestro primer encierro: acto y costumbre de nuestra milenaria ciudad, tan unidos a nuestras fiestas como el patrono y la procesión - y que el uno sin el otro no podrían vivir -. Por la tarde el Riau-Riau, ese acto castizo y querido que por su mensaje interpretativo y con alegría lo hemos vivido aquí. El día siete la procesión al santo patrón con gigantes, cabezudos y zaldikos acompañados de gaita y tamboril, arropados por mayores y pequeños en un colorido sin fin… Por la tarde, las tradicionales corridas de toros: esos mismos que al punto de la mañana corrieron nuestras calles detrás de los mozos entre sustos y gargantas rotas de madres y novias que piden y ruegan por dentro al capote de Fermín… Después los almuerzos, un poco de sosiego entre risas y bromas, una buena jota y a bailar con las charangas de allí y de aquí. El programa es tan extenso y variado que hay para todos los gustos, tanto para pequeños como para mayores. Pero si quieren un consejo, hay algo que siempre me fue bien a mí y creo que a la mayoría de aquí: lo mejor que uno puede hacer es el programa para sí. Y digo esto por años de experiencia, y porque que son tan grandes estas nuestras fiestas que lo mejor es meterse en ellas, dejarse llevar y dejar vivir… ¡Viva San Fermín!