Europa y las crisis migratorias
Publicado el 03/07/2018 a las 08:46
Posiblemente y exceptuando las guerras, la hoy Comunidad Económica Europa (CEE) esté viviendo los peores momentos desde que fue fundada en 1945 por Alemania, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos. Con los años fue ampliada hasta 28 países y se creó el euro como moneda única. Fueron suprimidas las fronteras por el acuerdo Schengen, consolidándose una unión económica respetada y respetable.
Hoy, por problemas ajenos a la CEE, se está pasando momentos difíciles, pues llegan millones de seres humanos migrantes, unos huyendo de guerras cruentas como Siria con el dictador Bashar al-Ásad -con 18 años por el partido político Baaz Árabe Socialista de Siria-, con más de 500.000 muertos en siete años causados por fuerzas sirias y rusas. Otro miles huyen de la muerte con mujeres y niños buscando asilo en países de acogida. La población es de 17 millones, lo mismo en Afganistán, Birmania, Etiopía o Chad. Viajan en pateras o embarcaciones ligeras pagando hasta 3.000 euros por persona, miles no llegan y mueren en el intento. África con 54 países y una población de más de mil millones, es el continente más rico y la población más pobre. Son 10 los países africanos más pobres del mundo, con Níger y sus 20 millones de habitantes y Etiopía con 85 millones -la esperanza de vida africano es de 55 años-. Desde hace varios años llegan miles en pateras a la CEE buscando un mundo mejor. Son emigrantes básicamente africanos subsaharianos ilegales, que llegan sobre todo a Italia y a España, y una vez lograda su arriesgada travesía son ayudados normalmente por barcos de la Cruz Roja y la Guardia Civil costera en labores humanitarias. Lo intolerable son las mafias que exigen hasta 5.000 euros por persona y los mandan a la muerte. Lo mismo la trata de niñas que les cobran un dineral y como el contrato ofrecido es falso les obligan, para saldar cuentas, a practicar la prostitución. Las fuerzas de seguridad españolas trabajan eficazmente para acabar con esta vergonzante actividad. En fechas recientes Italia y Malta se han negado a acoger migrantes y Libia ha apoyado logísticamente. Así solamente España es el destino. Por otra parte, a Ceuta y Melilla también llegan a pesar de las barreras de aceros espinosos; aún así, pasan cientos de migrantes desde suelo marroquí. Por otra parte, el barco Aquarius con 630 migrantes con múltiples riesgos, como todos, causa alarma nacional.
El presidente Pedro Sánchez ordena entonces que desembarquen en Valencia... ¿por qué no en Barcelona? Y se marcha luego a visitar a presidentes europeos, sacando pecho por su acto humanitario, mientras y como siempre atienden a los maltrechos llegados Médicos sin Fronteras o Cruz Roja, entre otros equipos sanitarios, y la Guardia Civil. Resulta que los mandamases comunitarios, no con los 630 sino con los miles llegados y por llegar, dicen que lo “mejor” es crear centros de refugiados inmigrantes en suelo europeo. Austria, entre otros países, se niega y la medida puede afectar gravemente al gobierno de Ángela Merkel. ¿Como Guantánamo? Puede que Pedro Sánchez tenga que practicar una dosis alta de funambulismo para sortear todos los problemas que le caerán el tiempo que le quede hasta nuevas elecciones. España es la segunda nación después de Francia en recibir turistas, pues las previsiones hablan de más de 80 millones. Se crea así riqueza y generan empleo, sobre todo mano de obra para hostelería y servicios. Españoles y extranjeros, con papeles en regla. Algunos llegados para unos meses se quedaron y como la demografía en España va descendiendo -46,56 millones en 2016- con la llegada extranjera crecerá. España no es xenófoba y las puertas están abiertas a toda la gente de bien.