La amabilización menos amable
Actualizado el 29/06/2018 a las 10:02
Lo primero presentarme en sociedad. Soy un trabajador de una empresa de distribución de alimentación. Trabajo en el canal de distribución minorista. La situación del sector no es la más favorable de los últimos tiempos. La primavera se esfuma entre gotas de agua… ¡por fin llega San Fermín! Una de las épocas donde más se vende, sobre todo en el casco viejo pamplonés. Hasta el momento los clientes estudian las diferentes ofertas del mercado, especulan con su poder de compra, no se comprometen con ninguna compañía hasta tener claro quién es el proveedor más interesante para surtir sus negocios de cara a estas fiestas. A falta de semana y media para el pistoletazo de salida, empiezan a salir pedidos como si no hubiese un mañana, pedidos para todos los clientes. De repente. Sin poder hacer una planificación correcta, ya que el mercado manda y el mercado de hoy es muy dinámico, inestable y convulso.
Pues bien, quién me lo iba a decir… ¡maldita sea la hora en la que se nos ha ocurrido vender! Comienzan los problemas… Necesitamos contratar a una empresa externa para que nos haga este reparto extraordinario. Llamamos a un autónomo para que nos haga dicho trabajo. ¿Qué ocurre entonces? Que no tiene permiso para circular por lo viejo. Pienso: no pasa nada, mandamos un correo al área de amabilización y nos lo dan, pero son las 19 horas y ya no da tiempo porque solo están por la mañana. Tranquilo, diles a esos clientes que se han decantado por vuestra empresa como proveedor que no les podéis servir el día pactado, que les llegara el pedido un día más tarde.
Al día siguiente, por la mañana, el equipo del área de amabilización, muy amablemente me responde: “El permiso, debido al tamaño del vehículo, lo tiene que tramitar a través de eventos 948420656”. Pues muy bien. Otro día más que tenemos que retrasar la entrega… En su día solicité permiso para entrar con mi vehículo de empresa a la parte vieja pero me lo denegaron, ya que mi vehículo es un turismo… turismo comercial es lo que hago yo, que lo uso para vender, amigos. A los señores políticos que les quede esto muy claro: ellos están a nuestra disposición, trabajan por y para el pueblo… ¡pues a ver si se ponen las pilas! Que vuelva el fuero navarro urgentemente… ¡lo que decida el pueblo se convertirá en ley y no al revés como se hace ahora! ¿Por qué me ponen tantas trabas para dar servicio a mis clientes? ¿Por que un señor que tiene un negocio en la parte vieja ha de pedir permiso cada vez que quiera llegar con el coche a su local para dejar o coger cualquier cosa? ¿Qué le decimos al carnicero de lo viejo? ¿Que no le voy a comprar porque tengo que hacer 500 m con las bolsas en los brazos y que para eso me voy al hiper y aparco en la puerta y gratis? Solo queremos trabajar y ganarnos la vida honradamente. ¿Tan malo es eso? ¿Tanto les duele? Como contribuyente me niego a que unos señores que ocupan ilegalmente un edificio público, como por ejemplo el Palacio del Marqués de Rozalejo, no tengan que presentar su matrícula (DNI) para entrar en lo viejo y asaltar un edificio. ¡Ojo con el dato! Y yo tenga que hacerlo para trabajar y, encima, me pongan trabas para conseguirlo.
A mí también me gusta mucho Ámsterdam, todos circulan en bicicletas y es una ciudad muy limpia y saludable. Pero si hemos de copiar, hagámoslo bien. La cultura de la bicicleta hay que adquirirla primero, habrá que fomentarla, pero no se puede imponer. Tenemos unos carriles bici (los heredados del anterior gobierno municipal y los que han hecho ellos) que son de chiste, no tienen sentido, y no son útiles para nadie. Ninguna decisión que tomen será aceptada por la totalidad de la ciudadanía. Pero en esta ocasión creo que se están equivocando profundamente. Rectificar es de sabios y confundirse es sano. Cada día serán más los ciudadanos que llenarán los parkings gratuitos de los centros comerciales, y seguiremos vaciando las calles de nuestra ciudad. Machacaremos al pequeño comercio y a los autónomos, haremos más grande al grande y más pequeño al pequeño… Más vale que son de izquierdas y que miran por la gente trabajadora como yo y como mis clientes. ¡Felices fiestas!
Alberto Ausejo Beorlegui