La boina de los forales

Francisco Javier Zubiaur Carreño|

Publicado el 26/06/2018 a las 10:07

Tal vez porque se haya sustituido por la común gorra de trabajo, porque su uso se haya reducido al ámbito institucional o no se enseñe cómo llevarla en la Academia de Policía, lo cierto es que nuestros forales no saben ponerse la tradicional boina roja, prenda que durante décadas ha sido su principal distintivo. O así lo parece, a juzgar por las fotografías corporativas que a menudo publican los periódicos.


En ellas aparecen las boinas sobre las cabezas de nuestros policías como caídas del cielo y nada tienen que ver con las setas ni los platillos volantes. No se ladean como debería ser para configurar ese airoso perfil que ha caracterizado a los hombres y mujeres de nuestra tierra, dotándoles de un porte peculiar, el navarro. La boina en sí misma es una prenda elegante, noble, que distingue si se saber portar bien, algo encajada para evitar el viento -su principal enemigo- y, si se quiere, con un toque lateral que le de la necesaria prestancia. La boina puede llevarse de muchas formas, según el gusto, pero siempre ladeada, configurando esa silueta característica de nuestros forales de antaño.

Ahora que todos velamos por diferenciarnos de acuerdo a nuestra idiosincrasia, no debemos olvidarnos de la tradición no lejana en que nuestros antepasados mostraban su bizarría ayudados por esa prenda del vestir tan nuestra que es la boina, del color de nuestra bandera. Un boinófilo amante de su tierra.

Francisco Javier Zubiaur Carreño

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora