Hugonote y confederado
Publicado el 25/06/2018 a las 09:37
He leído el interesante artículo de Begoña Pro, “Juana III de Albret, una reina de carácter(I)”, en Diario 2 del 22 de junio, pag 68-69, como sigo sus artículos en los que investiga y divulga aspectos no tan conocidos de la historia de Navarra de una manera fácil, agradable y rigurosa, apareciendo personajes de primera línea al hilo de sus investigaciones. En el apartado “Los hugonotes” realiza un exhaustivo trabajo sobre la influencia de las iglesias reformadas o evangélicas en el término “hugonote” en Francia. Pero quisiera añadir un dato más sobre el término “hugonote”, pues creo que está también muy relacionado con la palabra alemana “eid2, juramento. Y de ahí, con “eidgenosse” o confederado, pues la pronunciación para un francés del siglo XVI, o incluso en la actualidad, es casi idéntica a la de “hugonote” en francés. Actualmente, sigue siendo una palabra que todavía significa helvético, suizo, o bien, confederado. Esto en el siglo XVI tenía su importancia también, ya que las ciudades de Basilea y Ginebra se unieron a los confederados suizos en ese mismo siglo, y presentaban una gran pujanza editorial. El término, en principio geográfico o político, como serían los de confederado o suizo, fue derivando al terreno religioso, aludiendo a los reformados y, más en particular, a los calvinistas. Lo he observado en cartas a Basilea entre los años de 1542-1544 del suizo Antonio Stuppa- compañero de imprenta en Lyon de Miguel Servet (1506-1553)-, aludiendo claramente a la religión con personajes de su círculo íntimo, ya que Stuppa era “hombre religioso” y “adicto a la fe de los confederados”.
Francisco Javier González Echeverría