El Soto Lezkairu resucita
Publicado el 25/06/2018 a las 09:44
Durante la primera mitad del siglo XX los pamploneses dedicaban un día festivo a bajar y solazarse en el soto Lezkairu. Bebían agua fresca, almorzaban, charlaban con vecinos de otros barrios, incluso cantaban y bailaban.
Cuando era chaval nos llevaron un día de la escuela de la señora Felisa en Echavacoiz a pasar el día al Soto, con un bocadillo y, seguramente algún balón. allí correteamos entre el humedal informe, barro, agua y lezcas (parece ser que tres).
Luego en los años sesenta el “caimán” del fútbol se apropió del Soto, puso gravilla, luego vallas y, por último, vestuarios, desapareció la fuente donde manaba el agua.
Ya en el XXI se ha urbanizado esa parte de Pamplona llamándola irónicamente Lezkairu, lo primero fue resecar y asfaltar el Soto, se trasladó el campo, se urbanizó una plaza y las constructoras hicieron sus edificios (en ningún documento del contrato decía: “saldrá agua”). Ya va para dos ó tres años que cerca de la plaza Lakuondo han emergido, lógicamente, las aguas acogotadas de Lezkairu, por algún sitio tenían que salir y, ahora, los vecinos se quejan de que las ranas croan. ¿No lo sabían eso los planificadores municipales del Ayuntamiento?
Francisco José Eguía Astibia