Ante una obra no necesaria

José María Dios Viéitez|

Publicado el 24/06/2018 a las 09:14

Ya se ha publicado que en la segunda quincena de julio, se inician las obras de destrucción y remodelación de una de las principales arterias urbanas de nuestra capital. Actualmente, dispone de amplios carriles, mediana ajardinada, aparcamiento en línea y unas aceras amplias y arboladas. No se observan atascos de vehículos ni grandes necesidades de la ciudadanía .


La preguntas básica es “¿qué pueden aportar 1,6 millones de euros? Simplemente por ilustrar el gasto que se va a ejecutar quiero citar un par de analogías presupuestarias. El nuevo instituto del barrio de San Jorge cuesta 6 millones de euros y el ya inaugurado complejo deportivo de Milagro (Navarra) -piscinas, edificaciones, fútbol…- ha ascendido a 2,5 millones de euros. Por tanto, no sería ilógico pensar que este dinero puede tener otros fines tanto o mejor planificados y estudiados que la propuesta municipal aquí mencionada.


Actualmente y según reseñas consultadas en la prensa regional hay pendiente un recurso “ judicial” en el Tribunal Administrativo de Navarra. De otra parte, vecinos, comerciantes y usuarios de la zona no están conformes con el proyecto urbanístico denominado “corredor sostenible”. También se debe prestar especial atención a los accesos de ambulancias al Complejo Hospitalario -se reconoce en el proyecto que tendrán absoluta prioridad, pero sobre papel es más fácil asegurarlo que en la vida diaria de una infraestructura-.


Otro punto que llama la atención es el plazo de ejecución: solamente seis meses, es decir, se gastan 1,6 millones de euros en un “abrir y cerrar de ojos”. Resulta extraño que si el resultado final va a ser magnífico se tarden unos pocos meses en realizarlo. A día de hoy , junto al Colegio Larraona se han levantado “cuatro bordillos” y dicha mini-actuación lleva parada cuatro semanas. Tal vez se pudieran considerar factibles ejecutar unas mejoras en dos aspectos. En primer lugar la opción de transformar los grupos semafóricos en rotondas o “turbo/rotondas” - siempre consultando a los expertos y Policía Municipal - y el diseño de un carril bici adaptado a la demanda de una ciudad lluviosa y fría como Pamplona. Por cierto, todos recordamos el fracaso de aquel carril-bici que con separaciones, señalética propia e incluso, semáforos no tuvo la mínima aceptación y fue desmantelado con más pena que gloria. En definitiva, una obra no necesaria en una avenida completa y que funciona correctamente. Unos ciudadanos que han sido oídos pero no escuchados y una enorme perplejidad por un gasto considerable con un plazo de obras mínimo.

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