¿Son inevitables las listas de espera sanitarias?
Publicado el 23/06/2018 a las 08:43
Decirle al señor presidente del Consejo de Transparencia de Navarra, el señor Beltrán Aguirre, gracias por su artículo publicado en este diario el sábado día 16 acerca de la “espera sanitaria”. Considera el señor Beltrán una serie de circunstancias, condicionantes, limitaciones, matices, etc, que inciden en la cuestión de la “esperanza sanitaria”. Nos recuerda que se contemplan dos áreas de variables a la hora de priorizar: “las clínicas y las sociales”, ambas bajo unos criterios que existen, y que presuntamente se aplican, pero “intencionadamente se manejan de una maneraopaca”. Habrá que ver de quién depende que esos criterios pierdan su opacidad, y se transparente su aplicación. Establece el firmante un circuito con idas y venidas alrededor de los Comités de Ética, del consenso, de la participación ciudadana, de la “buena administración”, que nos recuerdan a una noria, que a pesar de sus vueltas incesantes no es capaz de desplazarse ni un palmo del punto al que fue atornillada. Con permiso de quien tenga que darlo, y después de enterarnos de sus dimes y diretes, cabe preguntarse: ¿por qué nos queda la impresión de que da por inevitables esas listas de la “espera angustiosa”? ¿No hay manera de evitarlas? ¿Alguien se ha propuesto, en serio, reducirlas a su mínima expresión? No es hora, ni lugar, de proponer medidas (según aquello de “zapaterito a tus zapatitos”) pero, superando el cansancio, se nos ocurre lo que sigue... ¿Más médicos? ¿Más enfermeras? ¿Más aparatos? ¿Más productividad? ¿Nuevos horarios? ¿Más información? Obviamente se trata de priorizar lo que afecta, directa y permanentemente, a la tranquilidad personal y familiar de más un contribuyente. Así nos lo parece hoy.