La derrota de ETA
Publicado el 23/06/2018 a las 08:41
En un escrito relativamente reciente (DN, 26 Mayo), V.M. Arbeloa utilizó acertadamente el concepto “ETA total”. Podríamos representarnos la “ETA total” como un círculo negro central (la ETA que mataba) rodeado de diversos círculos concéntricos en los que estarían organizaciones de diverso tipo: políticas, sindicales, culturales, festivas, educativas, etc. En los círculos más próximos al centro estarían las más afines y colaboradoras de ETA: un entramado complejo que la ha representado políticamente, sindicalmente, que ha colaborado con ella y la ha defendido y apoyado en ámbitos judiciales, culturales, festivos… Sería conveniente un mapa completo del contenido de esos círculos. En los círculos más externos estarían los que supieron moverse en la ambigüedad, los que cuando había que quedar bien condenaban y al tiempo recogían los frutos del árbol que ETA movía. O quienes admiraban o respetaban a ETA por ser o decir que era marxista-leninista. O incluso los del mirar para otro lado, el callar…, porque el silencio y la inacción permiten y facilitan.
El caso es -decía Arbeloa- que esa “ETA total” ha actuado durante más de cincuenta años, y el resultado de su acción está ahí, ante nosotros. Ponía algunos ejemplos: la exigua o nula presencia de candidaturas de UPN y PSN en las zonas del centro-norte y norte de Navarra y la consiguiente expulsión política de ambos partidos de ese territorio, el odio a España y a la Navarra española (al navarrismo), la actual política lingüística del Gobierno foral, o la aceptación por el PNV (Geroa Bai) y el cuatripartito del falso “derecho a decidir”, esa farsa abertzale que es negada por las resoluciones 1415 y 2625 de las Naciones Unidas para colectivos en la situación en que están Euskadi y Cataluña.
Arbeloa hacía un llamamiento a las instituciones, partidos, asociaciones diversas y personas de buena voluntad para evitar que esa historia de la infamia se pierda o se deforme. Pero hay otro asunto: el de la derrota o no de ETA, de lo que la “ETA total” ha conseguido en ámbitos muy diversos, en nuestro caso en Navarra. La consolidación de la actual situación, de lo conseguido por la “ETA total”, equivaldrá a su victoria. Por el contrario, y según lo anterior, habrá sido derrotada por ejemplo si (o cuando) UPN o el PSN o el PP o Ciudadanos se presentan a las elecciones en Elizondo, en Echarri … y las ganan; si cualquiera puede pasearse por Huarte Arakil o por lo viejo de Pamplona con una gorra con la bandera española con total tranquilidad; si las peñas y las organizaciones festivas no están en manos batasunas; si la inspección educativa inspecciona la enseñanza y no hay manipulación ideológica de los alumnos, si … Convendría una lista bastante completa de los objetivos cuya consecución significaría la derrota de la “ETA total”. Si no se logran ni tan siquiera se proponen, la derrota policial del círculo negro central de ese conjunto de círculos será importante pero del todo insuficiente. Las fuerzas de seguridad habrán cumplido su misión, pero ni las instituciones y organizaciones políticas, sindicales, empresariales, culturales, educativas, ni las personas con más capacidad de liderazgo, de influencia y de creación de opinión, ni en última instancia todos nosotros habremos asumido y llevado a cabo nuestras responsabilidades. De momento, las recientes declaraciones de Santos Cerdán, estrella (¿fugaz?) del socialismo de Sánchez y del PSN, no dan ningún motivo para el optimismo, pues indican que no está por la labor.
Es fundamental tener en cuenta también que además de los logros en el pasado de la “ETA total” sigue en pie su programa para el futuro: el euskera lengua oficial en Navarra, Navarra integrada en Euskadi, “derecho a decidir” (a la independencia). Si en Navarra no se derrota su programa, la “ETA total” habrá ganado, para nuestra vergüenza. Habría que repetir el llamamiento de Arbeloa para evitarlo.