Por el mantenimiento del pediatra de Buñuel

José Antonio Lasheras Sanz|

Actualizado el 22/08/2018 a las 11:13

En ocasiones, quienes hemos decidido dar un paso adelante en la gestión pública nos encontramos con situaciones tan duras e inexplicables que llegamos a pensar si merece la pena tantas horas de trabajo, tantas reuniones, tantas explicaciones, tanto esfuerzo para finalmente no ser atendidos ni entendidos por los responsables públicos competentes.


Les comentaré, a grandes rasgos, el asunto del pediatra de Buñuel. Buñuel fue designado Centro de Salud de la Zona Básica hace más de 25 años. Desde entonces hemos contado con un servicio de pediatría en la localidad. Resulta que ahora, sin que haya cesado esa designación, el Gobierno de Navarra ha decidido que nos quedamos sin pediatra, poniendo en su lugar un médico de familia. Con esta decisión los habitantes de Buñuel, en esta Navarra del progreso y de los servicios sociales, pasaremos a estar en una situación peor en cuanto a la atención a nuestros hijos que la existente hace un cuarto de siglo.


De nada vale recordar cómo se han prestado eficientemente los servicios de pediatría en Buñuel los últimos 25 años. De nada vale recordar que el decreto Foral 148/1986, de 30 de mayo, por el que se regula las estructuras de atención primaria de salud de Navarra estipule que cada Zona Básica de salud debe disponer de un centro de salud, dotado de los medios necesarios para la adecuada prestación de los servicios y el ejercicio de las funciones que corresponden al equipo de atención primaria. De nada vale que el mismo texto estipule que el centro de salud acoge, con carácter general, los servicios comunes de la zona. De nada vale que el colectivo de pediatras haya reclamado seguir con el actual modelo asistencial, según el cual todo niño tiene derecho a tener un pediatra de referencia para ser atendido. De nada vale que hayan recomendado que se utilice todos los medios a su alcance para conseguir captar y fidelizar a pediatras en el Servicio Navarro de Salud, cuando la pediatra de la zona pidió quedarse en la localidad y su petición no ha sido aceptada. De nada vale argumentar que el cambio supone un cambio de días y horas de prestación del servicio, y un drástico recorte a las horas prestadas. Los adalides de la transparencia, el diálogo y el consenso solo imponen decisiones de manera oscura.


No es comprensible que se acuerde al mismo tiempo dejarnos sin pediatra durante el año y, sin embargo, que durante el período vacacional y otras ausencias se realice centralización de la atención pediátrica en el centro de salud de Buñuel, tal y como se viene haciendo actualmente. ¿Lo que es bueno y posible en verano no lo es durante el resto del año? No lo sé. Solo sé que hasta el último día del ejercicio de mi responsabilidad pública voy a seguir trabajando, movilizando a la sociedad, y exigiendo que los niños y niñas de Buñuel sean atendidos en Buñuel por un pediatra, como ha venido ocurriendo hasta la fecha. Que un pueblo no va aquedarse impasible ante un recorte en salud que perjudica a los niños de la localidad es tan claro y transparente que, al contrario de lo que ocurre con las explicaciones del Departamento de Salud, lo entiende todo el mundo.

José Antonio Lasheras Sanz, alcalde de Buñuel

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