La verdadera cara del nacionalismo
Publicado el 22/05/2018 a las 09:28
La Generalidad de Cataluña está ya en manos de un tal Quim Torra, personaje hasta hoy desconocido. Y peligroso. Su furiosa hispanofobia, expresada en formato digital y en letra impresa, muestra que el odio a España y el insulto a los españoles constituye el meollo de su ideología.
Su discurso delirante expone los perjuicios de los “cruces con la raza española” y las “mutaciones del ADN propio de los autóctonos”. Los separatistas catalanes han elegido al presidente más racista y xenófobo posible, un nacionalista de pura cepa, defensor de las ideas que llevaron a fundar en 1922 el partido racista Estat Català. De hecho, se declara entusiasta admirador de uno de sus fundadores, un tal Cardona, un pistolero que dejó escrito que “un cráneo de Ávila no será nunca como uno de la plana de Vic”, y que impulsó la insurrección armada para combatir “la ocupación castellana”. Este maestro de Torra era, por cierto, ferviente admirador de Sabino Arana, fundador del PNV y tan racista y xenófobo como él. Hoy en Cataluña se muestra, sin careta ni pasteleos, la verdadera cara del nacionalismo, con un presidente que no solo no ha acatado la Constitución sino que ha declarado su intención de acabar con ella. Algo impensable en países de nuestro entorno. Semejante sujeto no pasaría de ser una réplica grotesca del nacionalismo de antaño, pero, a diferencia de sus predecesores, Torra dispone hoy de un presupuesto de más de 30.000 millones de euros, de una poderosa máquina de propaganda y un cuerpo armado de 17.000 mozos de escuadra. Y si el Estado español no neutraliza pronto sus planes, estaremos asumiendo un grave riesgo.