100 años de valentía.
Publicado el 17/05/2018 a las 15:18
Hoy cumplo años, y mi abuela Adela ha venido a felicitarme: “¡47, qué joven!”- han sido sus palabras. Claro que a ella todo el mundo le parece joven, porque ya ha vivido 100 años. Y ahí sigue, simpática y conciliadora, paciente y consciente de todo lo vivido, que ha sido mucho. Cuando nació aún se estaba librando la 1ª Guerra Mundial, ha vivido la 2ª, aunque la que más sufrió la familia fue la Guerra Civil.El que fue su marido, el abuelo Cipriano, creció en una familia republicana y la guerra le sacó de su pueblo natal, Arredondo, para adentrarse por tierras vascas. Así, el 26 de abril de 1937 estaba tirando cables de telecomunicaciones en el monte Oiz, en las inmediaciones de Guernica. Presenció los horrores de las bombas, más esta vez vivió para contarnos cómo se debe vivir.Cuatro meses después, ya en Arredondo, el ejército franquista, concretamente la Centuria Menesa nº 24, sacó de sus casas a un grupo de aldeanos, entre ellos Cipriano y su padre Alberto, porque refugiaban a meneses huídos. Sabían que los iban a ejecutar y la familia buscó la intercesión de un párroco amigo para salvarles. Lo consiguió con el hijo, pero su padre y los demás fueron fusilados en las calles. Nuestro abuelo se libró de la muerte por segunda vez.Adela y Cipriano se casaron, tuvieron hijas, luego nietos, y vivieron una vida placentera hasta que, lo que no había conseguido la guerra, se lo llevó el cáncer. Desde entonces han pasado casi 40 años, años de democracia y de recuperación de libertades; 40 años en los que la abuela Adela nos recuerda que debemos estar alerta para no repetir viejos errores: eso pasa por no alimentar odios entre hermanos (atento, señores Torra y Puigdemont) y reducir las desigualdades sociales (atento, señor M. Rajoy).Esther Alonso