Alsasua y la manada

Ignacio Díaz Knörr|

Publicado el 03/05/2018 a las 08:20

Estos últimos días he escuchado todo tipo de comentarios y discusiones sobre el tema, en foros diversos. La verdad es que lo que he percibido en el ambiente es una gran protesta, indignación y mucho odio también. Yo particularmente no podría declarar nada al respecto, pues no he sido protagonista de ninguno de los dos hechos. Todo lo que nos llega es a través de los medios de comunicación, si no tenemos un contacto directo fiable que lo ha visto o presenciado. Ninguno somos quién para poder juzgar algo que no hemos presenciado. Estamos todos de acuerdo en que actos que vayan contra la dignidad de la persona y contra el respeto de los derechos humanos es algo muy indignante y hay que luchar por defenderlo. Pero de ahí a juzgar o a poner en tela de juicio a las leyes, normas y procedimientos es diferente. No soy un experto en leyes, y no tengo el conocimiento para poder juzgar la actuación de las sentencias, pero para poder condenar hay que tener la seguridad plena y hay muchos aspectos para tener en cuenta. Creo que estos dos hechos tan cercanos en nuestra tierra navarra nos deberían hacer reflexionar sobre el tipo de personas que estamos formando y educando. El hecho de no poder estar en un bar por miedo a una agresión no dice mucho de las personas. Nos ha tocado vivir años muy duros, donde se ha educado en ocasiones bajo el odio. ¿Qué podemos transmitir a nuestros hijos? Una civilización del amor, donde reine la comprensión, la cordialidad y la educación. Y si tenemos esta sociedad es porque nos la merecemos, porque la sociedad la formamos todos, somos tú y yo.

Si hemos llegado al suceso de la 'manada' no es porque sea un hecho aislado en nuestra sociedad, y entre muchos jóvenes adolescentes es una práctica habitual, donde el alcohol y las drogas transforman a las personas en auténticos monstruos. ¿Cómo educamos a nuestros adolescentes? ¿Les hemos educado bajo el respeto a las demás personas, bajo el respeto y la dignidad de la mujer? Tenemos que partir de la base, y formar en una convivencia de paz, respeto, educación…. Cuando dejamos que el odio se haga fuerza en nuestro entorno estamos a dar el paso a ser un país como tantos otros donde impera la ley del más fuerte, donde la delincuencia invade todo y donde el miedo está metido en todos los ambientes, como en el caso de tantos países de Lationamérica. Tratemos de construir, de unir y de sumar, en contra de todo lo que sea división y destrucción. No ganamos nada por enfrentarnos unos con otros; ya nos sobran muchos ejemplos de políticos que solo buscan crear ese enfrentamiento para poder lograr un mayor poder y control… Y casos tenemos muy recientes.

Ignacio Díaz Knörr

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