Entre la amabilización y la turistificación

Asociación 'Convivir en lo Viejo'|

Publicado el 28/04/2018 a las 12:42

¿Tiene sentido revitalizar, rehabilitar, amabilizar un barrio si no es para mejorar la vida de su vecindad? Esto es lo que nos planteamos desde la asociación ‘Convivir en lo Viejo/Alde Zaharrean Bizi’. Nos importa que nuestro barrio sea habitable y equilibrado en sus usos. Varios arquetipos mentales vienen configurando un discurso sobre el Casco Viejo. Citemos algunos: el Casco Viejo es un espacio diferenciado históricamente que requiere un tratamiento especial. Y eso justifica cualquier intervención sobre el territorio. Esta idea tiene que ver con el determinismo urbano y la economía extractiva de las sociedades capitalistas. Otra idea: atraer turistas al centro es bueno, así se crea empleo y ganamos todos. No es verdad. Ganan unos pocos y éstos no reparten las ganancias. Reparten los efectos secundarios de su explotación y masificación. Finalmente, otra idea que se maneja es que el vecino no tiene derecho a la queja. La vecindad del Casco Viejo debe asumir el impuesto discriminatorio de un discurso que impone la necesidad de asumir vivir donde se vive. Con todas las desventajas y decibelios, porque así lo prescribe la sacrosanta especificidad de este territorio al servicio del 95% restante de la población de la ciudad.

Hay que reconocer al ayuntamiento su voluntad por regular una de las cuestiones que, a nuestro parecer, más está incidiendo en la turistificación del Casco Viejo: la regulación de los pisos turísticos. No la negaremos. Pero la creemos insuficiente. Porque el cambio normativo propuesto -permitir la instalación de pisos turísticos solo en primera planta- ya estaba en vigor en todos los barrios, excepto, cómo no, en el nuestro. Y ahora que se pretende equipar la normativa que se aplica en nuestro barrio a la del resto, llegan las quejas de los supuestos agentes revitalizadores. Agentes que nunca han tenido problemas con la limitación de primera planta mientras en nuestro barrio se mantuviera la “barra libre”.

Este barrio ya tiene suficiente dinamización. Más bien le sobra. El Casco Viejo acoge el 5,4% de la población total de la ciudad pero asume el 38,4% de las plazas turísticas (aproximadamente, una plaza por cada 5 residentes). Por esto, y en aras de equilibrar una situación de partida tremendamente desequilibrada, abogamos por la declaración de todo nuestro barrio como “zona saturada de alojamientos turísticos”. A este barrio no le hacen falta nuevas plazas turísticas. A este barrio le falta vecindad, prácticas de vida, espacios de ocio para sus menores y jóvenes, zonas verdes liberadas de bares, un Centro de Día, un polideportivo y horarios más amplios para su biblioteca, entre otras cosas. A este barrio le faltan comercios de proximidad. Porque como dice Sharon Zukin, aquí se está dando la “pacificación por capuchino” que no es otra que la sustitución de los negocios tradicionales por nuevos locales, léase bares, pisos turísticos y otros negocios de consumo para personas “adineradas” de paso por el barrio.

Todo esto requiere negociación, sí. Pero no equidistancia. Reclamamos responsabilidad antes que el colapso sea irreversible como ya ocurre en cascos viejos de otras ciudades. Porque el ayuntamiento de Pamplona no puede ser mediador en un conflicto de intereses, sino garante de los derechos de la ciudadanía más vulnerable.


Marian Antoñana, Oskar Armendáriz, Ana Gosa, Itziar Gradín, Javier Hualde, Belén Lora, Begoña Moreno, Paco Roda y Juanma Torrens, asociación ‘Convivir en lo Viejo’.

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