Reflexiones tras la sentencia
Publicado el 27/04/2018 a las 09:30
Treinta años como psicólogo de la Fiscalía, del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, me hacen creer en la Justicia.
Cierto es que el caso que ha juzgado la Audiencia de Navarra, tiene unos componentes que excitan la respuesta ciudadana y más a quienes luchamos contra la violencia de género y participamos como expertos en el Pacto de Estado contra esta lacra. Añádase, que soy navarro y se entenderá el dolor que significa hechos tan lamentables y reprobables cívicamente.
Los Magistrados de la Audiencia de Navarra han tenido que ver y escuchar a las partes, algún vídeo, alguna imagen en la red, a los peritos, a los miembros de las Fuerzas de Seguridad, etc. No, no es fácil juzgar. No lo es concluir qué aconteció, cuál era la intencionalidad, qué se interpretó.
Buscar la verdad es tarea difícil, desde la subjetividad de las partes, desde los posicionamientos contrapuestos de los abogados, del Ministerio Fiscal, de la acusación pública, etc. Habrá hoy quien se sienta defraudado, incluso insultado y vejado en sus convicciones, en sus creencias.
Pero la Justicia, busca no inclinar la balanza y por eso lleva una venda; pero con todos los operadores de la misma, necesita dar respuesta según nuestras leyes a lo que se entiende aconteció, y cómo ocurrió. Muy posiblemente nadie quede a gusto con esta sentencia. Unos porque entendieron que la absolución sería lo apropiado. Otros, quizás los más, porque estimaron que estamos ante una violación, terrible y grupal, con un abuso claro y manifiesto, con una intimidación innegable.
Los Magistrados han concluido que el delito es continuado de abuso sexual, por contra no estiman el delito de agresión sexual.
Seguro que tras sus debates, dormirán con la conciencia tranquila tras haber ejercido su función, según su mejor saber y entender. Pero es que la Justicia, de la que siempre se dice que es lenta, y es que requiere muchas pruebas, citaciones, comprobaciones, ratificaciones, no termina su función con esta sentencia. Caben ahora los recursos ante al Tribunal Superior de Justicia de Navarra. Incluso, el de casación al Tribunal Supremo.
¿Qué sentirá la víctima? ¿Los seres que la quieren?; ¿Y los abusadores? ¿Y los que los rodean?
Pronto llegará el 7 de julio, escucharemos «el chupinazo», nos felicitaremos por las fiestas, pero quizás nos acompañe la preocupación por aquello que aconteció hace dos años, y el desasosiego de que un hecho tan terrible pueda repetirse. Se ha dictado justicia. ¿Se ha hecho justicia? Cuando exigimos: ¡¡justicia!!, ¡¡justicia!!, ¿a qué nos referimos? ¿a qué nos den la razón? Un Estado de Derecho tiene que mostrar confianza y apoyo al Poder Judicial, y a quien lo ejerce.
Javier Urra es psicólogo de la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Madrid. Primer Defensor del Menor