Distinguir la verdad

Rafael Berro Úriz|

Publicado el 26/04/2018 a las 11:53

A los gobernantes totalitarios les interesa que los gobernados no sean capaces de distinguir la verdad de la falsedad. A la inversa, en las democracias es fundamental que las distingamos y que la primera triunfe sobre la segunda. Los dictadores manipulan a los gobernados mediante el control de la información. Y sin llegar a ese extremo, en sistemas formalmente democráticos pueden darse situaciones que en realidad sean elementos totalitarios que adulteren la democracia. En este sentido es preocupante y es mal síntoma lo que viene ocurriendo en Navarra en esta legislatura. Tenemos un caso próximo. Hace poco hubo una concentración de apoyo a las víctimas de la agresión abertzale de Alsasua. El Gobierno de Barkos no asistió, no quiso apoyarles, y la presidenta, para justificar su inasistencia, declaró (DN, 18 de abril) que en la concentración “se defiende que existe un delito de terrorismo y el Gobierno no puede estar acompañando esta petición”. Quienes vimos la convocatoria a aquella concentración y todos los asistentes a la misma sabemos que lo que dice la presidenta es falso. Pero probablemente otros muchos no lo saben, y dirigida a ellos ha lanzado esa falsedad intentando que ese grupo quizás mayoritario no distinga lo verdadero de lo falso y acepte lo falso como verdadero. Como hacen los gobernantes totalitarios.

Algo parecido puede decirse de la Comisión de Investigación sobre la CAN, hibernada durante toda la legislatura y puesta en marcha cuando el final se acerca; y lo mismo de otra comisión anterior sobre la planta de biometanización de la Ultzama. En ambos casos la única verdad oficial admisible es la verdad jurídica: lo que los jueces han decidido y dicho. El Parlamento no tiene derecho a sostener otra verdad distinta a la judicial, pero en uno de estos casos lo ha hecho y en el otro está en vías de hacerlo: en ambos casos no ha habido condena judicial y eso no ha gustado al cuatripartito de Barkos. Y por eso y pese a ello, en el segundo caso la comisión de investigación ya ha emitido conclusiones condenatorias, falsas en cuanto que se oponen a la verdad judicial. Y se espera que la Comisión de la CAN haga otro tanto. O sea, nuevo intento de que los gobernados no distingamos lo verdadero de lo falso y aceptemos lo falso como verdadero.

El tercer ejemplo tiene que ver con la batasunización que Barkos está llevando a cabo. Empezó con el reparto de la presidencia para Geroa Bai y la alcaldía de Pamplona para Bildu y ha continuado yendo ambos partidos de la mano toda la legislatura. Hay muchas muestras: los engaños a las víctimas de ETA, el intento totalitario de presionar a los jueces del caso de Alsasua, las manifestaciones de apoyo a los golpistas catalanes, la derogación de la Ley Foral sobre símbolos, el intento de acabar con la zonificación lingüística, la reciente no condena (abstención) por ambos partidos de los asesinatos de ETA … Todo típicamente batasuno. Y más engaños y batasunizaciones que nos acechan. Por ejemplo, en relación con la futura Facultad de Medicina en la UPNA: se ha encargado un nuevo informe (16.000 euros) sobre su viabilidad como si la decisión de hacerla no estuviera ya tomada. Pero los batasunos lo han dejado claro (DN, 20 de abril): las cosas han de hacerse de modo tal que ni siquiera el futuro gobierno pueda paralizar su puesta en marcha. Por tanto, si como es previsible la batasunización se da también en este asunto, habrá Facultad de Medicina aunque objetivamente sea injustificable, y el estudio previo de 16.000 euros será un trabajo “ad hoc” para complacer a quien lo encargó, otro paripé manipulador. La presidenta escenificó, con su estilo grandilocuente, gran indignación protestando ante Rajoy (raro que no lo hiciera ante el Rey o ante la ONU) cuando se denunció a nivel nacional su política batasunizadora. Nada nuevo: otro intento de mezclar y confundir la verdad -la batasunización- con la falsedad, con su injustificado y por ello falso malestar, tratando de que la falsedad oculte a la verdad y predomine sobre ella. Idéntico objetivo que el de la versión de su política que acaba de dar en Madrid negando lo evidente, la batasunización.

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