Embalse de baja altura en Funes
Publicado el 23/04/2018 a las 11:23
De impresión la avenida de agua que hemos visto en Funes. Un “mar” abierto bajo una atalaya en corte de 100 metros de altura (Barranco de Peñalén), dominando el abrazo, en su encuentro, de dos ríos imponentes-Arga y Aragón- en estado puro de aguas elevadas, y poderosas, peleándose el “hijo” (Arga) por ganar el cauce del “padre” (Aragón). Un espectáculo que se ha complementado viendo el paso del hijo, “besando” el tablero del puente del casco urbano, bramando su agua -enfadada y rebelde- en sus más de 40 metros de anchura, ampliando su desborde bajo la vigía de, probablemente, la más espectacular torre campanario de Navarra.
Desde la altura, se observa la expansión generada a raíz del desmantelamiento de motas y defensas que, durante tantos años, estuvieron edificándose por las poblaciones de Funes y Villafranca para intentar que el río Aragón no derivase su apetito hacia sus territorios. Complementado en la zona anexa a la desembocadura, en ambos laterales, por un gran vaciado del terreno, que permite al río Arga explayarse, hipotecando -en embalse- un gran volumen de su agua, el cual no hará más grande al Aragón, ni al cercano Ebro, en su avance amenazante aguas abajo. Vaciado, aún sin concluir, que representa la extracción de cientos de miles de metros cúbicos de gravas de río y tierra vegetal de óptima calidad. Material, el primero, muy apreciado para rellenos de obra civil, que ha ido a consolidar, parece que de modo gratuito, diferentes zonas particulares, en el propio pueblo y en diferentes poblaciones colindantes. Gratuidad a particulares o/y otros Ayuntamientos que uno, en su inocencia, no acaba de entender, al no observar beneficio alguno que, con un pago objetivo, hubiera revertido en el pueblo (como colectivo) que se ve afectado por unas obras de gran magnitud, para beneficio de otras poblaciones. Qué menos que darle la potestad de obtener alguna compensación para invertirla en mejoras en su ámbito local. ¿O es que hay que montar siempre una plataforma “anti” para lograr obtener beneficios, como venimos viendo se logran (dinero o puestos de trabajo), con cualquier obra de entidad, en otras zonas…?
Por otro lado, y volviendo sobre la propaganda de esta obra (incluido vídeo, muy “comercial”), fue vendida a la población poniendo el acento en el ecologismo, cuestión que choca de frente con lo que supone un vaciado de riberas. Dicho todo esto, y a la vista de lo observado, me mantengo en que el objetivo real de la obra es el de embalsar agua en las avenidas para reducir riesgos en zonas posteriores. Y no me pongo en contra de ello de modo tajante (si la población de Funes lo acepta sin requerir más información, tendré que asumirlo). Lo que sí aconsejo a mis convecinos (con su permiso), es que requiramos una información completa (datos de expansión real en avenidas -con expresión gráfica simulada-, cotas de calado, cotas de motas y puntos críticos de población e infraestructuras, riesgos, etc), previa a una reunión (ya sé que hubo una, pero sin esos datos) donde se dé respuesta técnica -por técnicos- a las preguntas que se formulen en relación con esos datos reales. Y lo aconsejo, porque en la avenida que hemos “padecido”, se ha visto algo que (de ser los datos de caudales, informados, veraces) “chirría” respecto al fundamento inculcado: si en la avenida del 2015, el dato de paso por Funes fue de unos 1000 m3/s (metros cúbicos por segundo), cómo es que, con el embalse comentado, el nivel alcanzado por el río el pasado día trece de abril (día de la punta)- fue mayor, cuando el dato de caudal informado fue bastante menor (850m3/s). Mi opinión es que, al aumentar la superficie y capacidad de anegamiento antes de la desembocadura, la velocidad disminuye y, por tanto, repercute en la velocidad aguas arriba (hacia el pueblo, para entendernos), disminuyendo y, de ese modo -para el mismo volumen y mismo nivel del Aragón-, aumenta el nivel aguas arriba. Nivel que, por supuesto, siendo variable en función del nivel del Aragón (menos mal que el caudal de su afluente, el Irati, se almacena y lamina en el “discutido” pantano de Itoiz), es controlado por el incremento de extensión del anegamiento del embalse creado. Por eso es muy importante saber qué nos vamos a encontrar con la obra terminada, cuando abran el meandro que unirá el propio cauce actual con la zona del embalse previo a la desembocadura, estando esa apertura a escasos metros de una zona urbana consolidada de cota baja. No pretendo ser alarmista ni movilizar oposición. Sólo pido información real y contraste, para quedarnos tranquilos. Creo es un derecho.
Javier M. Elizondo Osés, vecino de Funes