El Ebro celebra el día de la marmota

Jesús Mari Rodríguez|

Publicado el 16/04/2018 a las 08:15

Atrapados en el tiempo, como Bill Murray en esa gran película de los años noventa, donde el actor encarnaba a un meteorólogo enviado especial al pueblo de Punxsutawney en Pennsylvania. Cubriendo el día de la Marmota, a la espera de que la marmota Phil predijera si empezaba la primavera o quedaban seis semanas más de invierno, Bill Murray entra en un bucle en el que vive el mismo día una y otra vez, las mismas situaciones se repiten una y otra vez. Invariablemente en el tiempo. Día tras día.

Esa es la sensación que tenemos en el tramo medio del Ebro, tanto en la Ribera de Navarra como posiblemente también nuestros vecinos riojanos y aragoneses. Volvemos a repetir la situación del año 2015 y la del año 2013. Volvemos a encontrarnos en un bucle como Bill Murray en el día de la Marmota. Con la diferencia de que aquí es el Río Ebro el que viene y decide si se queda en nuestras carreteras y campos seis semanas más, cortando comunicaciones, anegando cosechas y destruyendo infraestructuras, que después supondrán arreglos millonarios para volver a la normalidad.

Es cierto que las lluvias han sido intensas, que las previsiones meteorológicas no son ciencias exactas sino que son modelos complicados y que hay situaciones imprevisibles. Que los embalses tienen un nivel alto, que venimos de una situación de sequía con los embalses en mínimos históricos. Que la gestión hidrológica planificada, algunas veces se sale del guión. Que el río no siempre se comporta igual, y tampoco lo hace el cauce y las motas. Muchos factores. Muchas incógnitas, muchas variables y muchas incertidumbres que hacen que la fórmula para obtener el resultado adecuado no siempre sea la misma. O quizás el problema es que desconocemos la fórmula. La fórmula mágica que arroje el resultado deseado por todos: una buena gestión de las avenidas del río Ebro, previniendo las inundaciones y minimizando los daños agrícolas. Eliminando los daños en los núcleo urbanos y en las infraestructuras de comunicaciones.

Llevamos tiempo buscando esta fórmula. Seguimos buscando la fórmula. Desde el Gobierno de España, desde la CHE y desde el Gobierno de Navarra, responsables y competentes en esta materia, intentan introducir en la formula diferentes variables y condicionantes. Las fórmulas complicadas requieren de procedimientos y de cálculos complejos para resolverlas. Así que, al final, la fórmula siempre se resuelve de la misma manera.

Quizás, la solución sea más fácil. Hemos aplicado la misma receta para solucionar el mismo problema, al menos en dos ocasiones. Una receta millonaria. Y poco efectiva. Porque el resultado ha sido el mismo. Insuficiente. Ineficaz. Tenemos un problema, tomamos una serie de medidas, y a la vuelta de dos o tres años, el problema se repite. Si tratamos de resolver siempre el mismo problema con la misma receta, con la misma solución, y nos damos cuenta de que no conseguimos resolver el problema, igual es que hay que cambiar la receta. No volvamos a repetir los errores anteriores. No volvamos a gastar ingentes cantidades de dinero para tomar una serie de medidas que se han demostrado ineficaces e insuficientes. Quizás la solución no sea más fácil, pero está claro que la solución, en esta ocasión, tiene que ser diferente.

La pena, los tres años perdidos. Porque, después de tanto tiempo esperando, la Marmota nos ha vuelto a decir que quedan seis semanas más de inundaciones.


Jesús Mari Rodríguez es alcalde de Ribaforada

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