Siria, alma máter y el peón del ajedrez

Juan López Asensio|

Actualizado el 16/04/2018 a las 08:19

Conocí al sirio en el setenta. Preu, el instituto. Para mí, en Pamplona solo había uno, un sirio, y un instituto (bueno, y otro de chicas). Moreno, enjuto, de pocas palabras. Sirvió para que los alumnos pusiéramos a Siria en el mapa. Ya por entonces la partida de ajedrez había comenzado. Rusia apoyaba al padre de Bashar, mientras las potencias occidentales miraban con recelo al reciente dictador.  Ahora ya sabemos donde se encuentra Siria. Últimamente, el telediario oficial se encarga de entronizar las noticias con las fechorías del malvado Bashar al-Ásad. Y no es que sea santo de mi devoción, pero es que tampoco creo que Trump, Macron y May estén legitimados para cometer la tropelía de darle al botón y hacer añicos unas instalaciones en Damasco y Horns, matando de paso a quien anduviera por allí. Se bombardea con la frialdad de quien mueve ficha ante un tablero de ajedrez. Eso es todo. Y sin despeinarse la peluca.  Por cauce de unos amigos, he sabido la opinión del segundo sirio que conozco. Bueno, conocer conocer, no, pero algo es algo. El sirio lo tiene claro: “es el eje del mal el causante del desastre (ese eje occidental encabezado por Trump); lo del uso del agente químico es una patraña urdida por el eje occidental, como lo fue la archiconocida mentira de Irak”. Me da que el sirio tiene razón. De hecho, paseando por las ruinas de esos centros de producción química letal bombardeados, solo se huele a hormigón.  Pero aunque el sirio no tuviera razón, daría igual a los efectos de estas líneas. Esas muertes, esos niños que se ahogan en un gas letal y que han servido para justificar la represalia, sean imágenes de verdad o mentira, solamente son la puesta en escena de una jugada más, como un simple peón comido en una partida de ajedrez, jugada que mantiene entretenidos a quienes, desde despachos calentitos, con sus infernales juegos,  sirven a la industria ferretera, al dólar  y al poder. Ni más ni menos, solo un juego, como un video juego con efectos especiales, con bien de muertos y huidos, en vivo y en directo. Todo es colateral en ese macabro juego: la muerte y la destrucción, la violación y el horror de tener que soportar la humillación, y el terror.  Si no me crees, ve al cine a ver Alma Máter antes de que la quiten, te lo aconsejo encarecidamente. Es una peli que está muy bien. Conocerás a otros sirios, diez o doce. No te reirás, tampoco llorarás. Va de  cuanto sucede en una familia cualquiera, en Alepo o algo así, en un día cualquiera de una guerra, de una guerra cualquiera que pasaba por allí. Corre a ver Alma Máter, por favor. Cuando menos,  descubrirás si te gusta de verdad, mucho o poco, cargarte un peón al jugar al ajedrez.

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora