Vacío político
Publicado el 02/04/2018 a las 10:24
Uno tiene la sensación de que algo sencillamente se está haciendo mal. Se está haciendo mal porque ninguna de clases sociales se siente cómoda con el amparo que le ofrece las diferentes opciones políticas de la actualidad. Creo que hay un descontento a nivel “persona” que es difícil de canalizar por parte de los partidos políticos, que buscan nuevas vías de atraer o convencer ese hastío político... La sombra real de un partido extremista se alarga sobre España al igual que ya ha ocurrido en Europa.Hay diferentes barreras marcadas por los mismos partidos que impiden el acercamiento de unas masas a otras, cuando la distancia es muy pequeña. Como resultado de ese descontento puede suceder lo que inimaginablemente ha sucedido en Navarra. La dispersión de los votos en castigo hacia partidos minoritarios, sumado a la actual ley electoral, han posibilitado gobiernos antes nunca pensados. Pensemos que un gobierno nuevo de ideología es generalmente contrario a otro que ha estado 8 años, se va a centrar en sus promesas electorales y, ¿cuáles fueron? Generalmente lo contrario a lo hecho. De esta manera, entre el tiempo perdido en encontrarse en las administraciones y que no se vuelva a repetir este resultado electoral, nos lleva a pensar que hemos perdido una legislatura. Los políticos, la política, deben recuperar el interés del ciudadano por mantenerla viva. Porque del desinterés se puede pasar al pasotismo y eso, en la sociedad actual, no se debería producir. La política debe acercarse de manera sigilosa a los integrantes de esta nuestra sociedad -empresarios, cuidadanos, instituciones- y para ello sus difusores, los políticos, deben de tener unas armas de persuasión generalmente conocidas. Las capacidades personales para manejar con soltura el sentido común sobre las decisiones habituales se hacen imprescindibles como conocimiento del político actual. El interface entre partidos y sociedad se hace imprescindible para canalizar no solo las inquietudes del partido, si no para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos -que al final debe de ser el fin de una política bien gestionada-. Hoy en día hay grandes retos que acometer, grandes evoluciones que sufrir en muchos aspectos, pero solo se llevarán a cabo de manera cordial y efectiva si las personas encargadas de transmitir esos retos están llenas de generosidad, humildad, y sentido del deber. Las situaciones de trabajo y dedicación continuada se han demostrado contrarias al mantenimiento de pensamientos iniciales, cargados de valores y forma. La renovación del conjunto de políticos es una manera de mantener vivo el interés y no caer en el vacío.
Ángel Moracho J.