'Pamplonear'

Pablo Uriz Urzainqui|

Publicado el 02/04/2018 a las 10:22

unas semanas disfruté de unos días en Madrid (hacía varios años que no la visitaba) y me maravilló su brillo, orden y elegancia. ¡Ese Madrid de los Austrias, esa zona del Prado, ese barrio de las Letras…! Abarrotado de turistas, gente en la calle día y noche, restaurantes y teatros abarrotados, “amabilizada” para los coches pero respetuosa con su uso… Volví a casa con ganas de repetir la visita. Se escucha estos días aquí, en la radio local, un anuncio en el que animan a “pamplonear”, a pasear por Pamplona. Pues la tarde del lunes 26, con un tiempo regularcillo (nublado, con ligero viento y 10 grados), hice caso al anuncio y “pamploneé”. Caminé desde la zona de Hospitales hasta la catedral pasando por San Juan. Hasta Antoniouti coches como siempre y algunos peatones menos; desde la Taconera hasta la catedral casi ningún vehículo y poquísimos viandantes. La calle Mayor me produjo la sensación de arruinada: bajeras vacías y tiendas “de baratillo”; pocos caminantes y sin bolsas en las manos (sin comprado nada, deduzco); el Palacio de Redín y Cruzat (Mayor, 27), antigua sede de la Escuela Municipal de Música, aparece ahora así: a las banderas oficiales que antes ondeaban las han sustituido un conjunto de pancartas multicolores y de apariencia descuidada que le dan un aspecto muy cutre. En Mercaderes y Curia no había coches (esto está bien) y casi ningún peatón (esto está mal). La plaza de la catedral estaba casi desierta. Retorné hacia la Estafeta por la Navarrería. ¡Ay cómo está! Si lo de la calle Mayor llama la atención, lo de la Navarrería no tiene nombre: al lado de la fuente, el palacio del Marqués de Rozalejo se ha convertido, junto a los edificios que le circundan, en un conjunto de pintadas, pancartas, ikurriñas, carteles de “euskal presoak-euskal herrira”, ventanas tapiadas y sensación de miseria y dejadez. En la Plaza del Castillo, Paseo de Sarasate y zona del Parlamento no circulaban coches y había poquísimos paseantes. Me dio la impresión de que toda esta zona está “muerta”, callada, abandonada por los pamploneses.


En fin, si yo pensara poner hoy una tienda, el último lugar donde la abriría sería en la zona del Casco Viejo. Si yo fuese foráneo y viniese a Pamplona de turismo, al volver a mi tierra no recomendaría a mis amigos que vinieran a Pamplona y les hablaría del cochambroso aspecto de su parte antigua. Si yo tuviese que comentarle a alguien qué es lo que no se debe hacer para “amabilizar” una zona urbana en relación al deambular de peatones, le animaría a venir a Pamplona para que aprendiera. Dicen que toda comparación es odiosa, sobre todo cuando quien sale escaldado es uno mismo. Me tapo los ojos y me niego a cotejar Pamplona con Madrid. Y toda esta Pamplona céntrica, se pongan como se pongan, hace seis u ocho años era muy distinta. ¡Bravo por los genios de la “amabilización”, cesión y ‘okupación’!


Uriz Urzainqui

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora