La cuestión catalana
Publicado el 19/03/2018 a las 08:35
El asunto Cataluña, y más concretamente Puigdemont y su guardia de corps, hace ya tiempo que entró en el terreno de lo esperpéntico, ha desbordado el cauce de lo normal. Y esto parece ser así no tan solo en su consideración de la gestión de la “res publica” sino en el terreno de las relaciones entre las personas. Aparece una esquirla patológica en todo este asunto, algo grave que ha llevado a manifestar a Alfonso Guerra que Puigdemont “no está en sus cabales”.
Se arguye por los partidarios de la secesión que el éxito de la Mobile World Center en la ciudad condal que puso el cartel de completo en la gran mayoría de los hoteles de Barcelona, que fue un éxito y que Dios mediante se volverá a repetir el año próximo, supone la alta consideración en que se tiene a Barcelona por parte del resto del mundo. “E la nave va”, a pesar de los malos augurios pronosticados por los españoles para nuestra República, que dirían los secesionistas fellinianos.
Es cierto el éxito de la Mobile World Center, pero también es verdad que el resultado negativo total que la secesión supone no liquida a Cataluña en un “plisplás”. Hay una marca Cataluña muy valorada sólida y consolidada en el mundo de los negocios. Un fondo de comercio, un intangible en suma que no va a desaparecer de la noche a la mañana.
Se dice que las obras “avisan” de un posible desmoronamiento. Surgen las grietas, ruidos, etc, que deben hacer pensar en una necesaria reparación. Y en Cataluña han aparecido grietas debido a la situación que está atravesando por la deriva secesionista adoptada por los partidos independentistas. Más de tres mil empresas han trasladado su sede fuera de Cataluña, es un goteo implacable que aumenta día a día. Abertis, líder mundial en la explotación de autopistas, por primera vez en su historia celebrará su próxima junta de accionistas en Madrid tras la decisión tomada hace poco tiempo de trasladar su sede social fuera de Cataluña.
Lo cierto es que las presiones judiciales, empresariales, políticas, etc, no solo dentro de España, incluida Cataluña, sino en otros países de nuestro entorno para que la cuestión catalana se reconduzca a niveles de relativa normalidad, son cada vez mayores. La última el colectivo empresarial alemán con fuertes intereses en Cataluña se dejó oír, y de que manera, hace unos días en el Círculo Ecuestre de Barcelona, para que Cataluña abandone su irracional deriva secesionista. Una salida constructiva para esta sinrazón puede estar cerca.
Francisco Javier Esteruelas Hernández, Doctor en Derecho por la Universidad de Navarra