Agradecimiento al Valle de Roncal

Francisco Manuel Toscano Torrescusa|

Actualizado el 19/03/2018 a las 08:40

En estos días en que la partida es inminente, no quiero dejar pasar la oportunidad de agradecer a los habitantes del Valle de Roncal todo lo que han hecho por esta familia. Ahora que se acerca el momento de marcharnos, me doy cuenta de que al describir estos lugares ya no soy tan objetivo como pensaba, y mis palabras van cargadas de la subjetividad que impone haberse acostumbrado los ojos a estos paisajes cuando dirijo la mirada hacia las montañas que se ven desde nuestra ventana. Echaremos mucho de menos el run run del río Esca, los rebaños de ovejas y vacas al pasar de los establos a los prados en verano y los buenos días de la gente con una franca sonrisa en la cara. Con el paso de los años, nos habéis visto crecer como personas y como familia. Queremos agradeceros toda la amabilidad, amistad y ayuda recibida durante ese crecimiento. Tened por seguro que, sin todo eso, no habrían sido lo mismo los más de quince años que aquí hemos estado. No puedo más que haceros partícipe de lo orgullosos que estamos de poder haber compartido con vosotros este tiempo en vuestro valle, que ya siempre consideraremos también como nuestro, pues de aquí nos llevamos hijos, vivencias y recuerdos. Tened por seguro que al narrar lo que en estos años hemos vivido, la emoción embargará nuestras palabras, pero también lo harán la alegría sentida en las fiestas de estos pueblos, la añoranza de las conversaciones arreglamundos con un zurito en la mano y la ilusión compartida de unos sueños imaginados que deseamos que se cumplan un día u otro. Antes de que las lágrimas no me dejen seguir escribiendo, quiero deciros que, a aquéllos que vengan tras nosotros, los acojáis como lo habéis hecho con esta familia. Permitidles que os conozcan como sois: amables, leales, generosos, serviciales, honrados, respetuosos, valientes y orgullosos de lo vuestro sin desmerecer lo ajeno. Esto y muchas cosas más nos habéis demostrado y como enseñanza de vida nos llevamos. Pero también permitíos conocerles, pues de todos se aprende un poco; no dejéis que nadie busque razones para opinar mal sobre el carácter de la gente de estas montañas. Algo del mismo ya se ha quedado como impronta imborrable en nuestros corazones, de los que una parte pertenecerá por siempre al Valle de Roncal. Marchamos más cerca de nuestra familia, sabiendo que dejamos atrás a parte de la misma. Allá donde estemos, no tengáis duda que un roncalés tendrá abierta las puertas de nuestra casa en impagable compensación por habernos abierto las vuestras. A todos, todos, todos, gracias.

Familia Toscano-Cordero

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