Pequeños gestos que ayudan

Ana Martín Rodríguez|

Publicado el 12/03/2018 a las 09:18

El Gobierno de Navarra aprobó, el mes pasado, unas iniciativas para reducir los gases de efecto invernadero y llegar a obtener la mitad de la energía de fuentes renovables. Aplaudo cualquier iniciativa que vaya en esta línea, pero amplío un poco el ámbito de este asunto y, como se suele decir, el kilovatio más ecológico es aquel que no se consume. Por ello, quiero señalar que en nuestros hogares existe un consumo de electricidad que algunos llaman fantasma y otros vampiro, que muchos desconocemos o pensamos que no es significativo y que quizá sí lo sea para algunos. Pero, si sumamos el consumo fantasma de todos los hogares, daría para cerrar alguna central nuclear.

Me llama mucho la atención que cuando nos vamos a dormir, celosamente apagamos todas las luces de la casa y, por el contrario, dejamos en “stand by” o “en espera” todo un arsenal de aparatos que tenemos bajo nuestro televisor, como que aquello no consume nada. Sin embargo, sí que lo hace, y más que la iluminación de alguna de las habitaciones que acabamos de apagar.


Por ejemplo, más de uno al preguntarle por qué dejaba encendido el router de internet por la noche me ha respondido: “si es gratis” y claro, sí que era gratis el acceso a internet, pero el consumo eléctrico de dicho aparatito no lo es. Recuerdo hace unos años, en un viaje a Marruecos, que en la televisión ponían una publicidad oficial explicando que era conveniente poner una regleta con su interruptor para todos estos aparatos que utilizamos en nuestro hogar, en muchos casos alrededor de la tele. De esta forma, se podrían apagar cómodamente, todos al mismo tiempo, con el consiguiente ahorro para los usuarios, para la red eléctrica -y yo añadiría, para el planeta-.

Para los que les importa más el bolsillo que el planeta, decir que según los expertos este consumo sería de unos 60 a 100 euros anuales. Es curiosa la relación entre países más desarrollados y más derrochadores, países con mayor o menor impacto o huella ecológica y no podemos decir que estos últimos no estén haciendo nada por el planeta. Los países desarrollados nos podemos permitir tener una central nuclear en marcha para nuestros derroches, es eso la eficiencia de la que tanto hablan nuestros políticos cuando dicen que están trabajando duro. Todos estos pensamientos me han venido, también, ya que recientemente me han puesto un nuevo router que ya no lo puedo apagar por las noches, como hacía antes, pues me quedo sin teléfono y, claro, algunos seguirán pensando que es gratis, pero para mí no lo es.


El apagarlo, además, era bueno para la salud, pues estar todo el día irradiado por estos aparatos seguro que no lo es. ¡Ah! Y apagándolo también dejaríamos de irradiar al vecino, que no tiene la culpa de nada. Y sobre este asunto el gobierno no aprueba iniciativas para que los ciudadanos podamos consumir menos e irradiemos menos a nuestro vecino.


Pequeños gestos que podríamos hacer los ciudadanos, pero que no nos dejan hacer las multinacionales con la connivencia de los gobiernos.

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