¡Oiga, que no me voy a quedar embarazada!

Mari Luz Vicondoa|

Publicado el 09/03/2018 a las 09:10

Hablar, en este caso, escribir, sobre “El día de la mujer” es asumir un riesgo. El de saber, a priori, que dejarás muchos aspectos fuera. El riesgo está en que los temas de los que no hablas pueden ser los más importantes para otras personas, lógicamente, por lo que pueden por ello criticar que los omitas. Lo entiendo y asumo ese riesgo. También sé que poco o nada se puede añadir a este movimiento que ha surgido alrededor de este día. Sin embargo y, consciente de ello, quiero destacar uno que, por mi edad, me toca ver y vivir. Hubo un tiempo en el que las reducciones de jornada eran una quimera, por lo que cuando hoy escucho decir que esto es lo que impide promocionar a las mujeres no puedo evitar acordarme de que en su día fue una conquista. Considero que el problema será otro, como no promocionar a las personas con jornadas reducidas, no buscar soluciones horarias o que no se haya generalizado la reducción de jornada a los hombres (otro gallo cantaría, por cierto, si esto último hubiera ocurrido), etc. Y, aunque a mí no me ha afectado, sé también que la posibilidad de quedarte embarazada ha sido un inconveniente para determinados trabajos. Pues bien, si ahí el hombre tenía la ventaja, claramente (ventaja profesional, por supuesto) de que él no iba a quedarse ‘embarazado’, la edad también juega de manera diferente cuando se trata de un hombre o una mujer. Sé de la dificultad que tienen las personas a partir de unos años para encontrar trabajo. Pero si, además, eres mujer, el problema se agudiza. Una, hace años, ha tenido que escuchar que le faltaba experiencia, lo que va unido a la juventud, y que estaba en edad de ser madre a la hora de optar a algún trabajo. Ahora, ya no soy joven, ahora tengo experiencia; ahora tengo más conocimiento; ahora ya no voy a ser madre (otra vez). Pero resulta que ahora soy demasiado mayor. Me dan ganas de gritar: “¡Que ya no me voy a quedar embarazada!”. Pero da igual. No son pocos los casos en los que cuando los hombres llegan a mi edad (paso los 50) son reconocidos con cargos superiores, les hacen socios, partícipes o presidentes de honor. Cuando un hombre llega a mi edad en muchos casos lo que les ocurre es que pasan, simplemente, a ser sénior. Cuando la mujer llega a mi edad, ¡ay!, escuchas, entre otras ‘razones’ que hace falta ser experta en tecnologías, como si no hubiéramos tenido que adaptarnos a lo que nos cayera en la vida… Igual es, simplemente, que no ha llegado a nuestro vocabulario moderno todavía la palabra ‘seniorA’. Ojalá pudiera decir aquí eso de “tiempo al tiempo” o, si gusta más, “todo se andará”.

Mari Luz Vicondoa

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora