Que no nos falten
Actualizado el 01/03/2018 a las 12:13
Aunque se esté regalando el servicio a demasiada gente que no se ha ganado sus servicios, el sentir general sobre los servicios de nuestra querida Seguridad Social es de que debe de seguir mimándose y defendiéndose por encima de de los interese de las clínicas privadas o cualesquiera sistema puesto en curso desde hace algunos años. Y es que, si en nuestro país y en particular en nuestra provincia tuviéramos la suerte de disfrutar de un gran tejido industrial que nos permitiera costearnos un buen seguro privado, la cosa tendría otro cariz. Pero como el ambiente tira por otros derroteros un gran segmento de nuestra sociedad con los últimos devaneos nos vemos en la cuerda floja, y a la par lo mismo sienten los buenos profesionales que sin desánimo responden diariamente con su excelente atención el trasiego de enfermos que precisan de sus servicios. O no sentimos el correr de la sangre por nuestras venas o, si no, aquí se ve la urgente necesidad de sacar ese gran grito al unísono delante de los oportunos y puntuales gestores para instarles a que pongan como prioridad sentar las bases del equilibrio que permita y garantice el sostenimiento del sistema que hasta hace pocas fechas casi nadie ponía en duda.
Este sistema que desde su instauración ha ido a más no se merece sufrir estas sacudidas que nos tienen en vilo. Lo que ha sido referente en los últimos tiempos a ojos de cantidad de países, por deméritos de los gestores se vea abocado a un servicio rácano en recursos y por extensión escaso y deficiente acarrearía un ambiente de desánimo en el pueblo que no se lo merece. Pero de tener que hacer algún ajuste, siempre hay gastos de los que se pueden ajustar menos que en lo tocante al personal. Ese personal del que todos dependemos desde el de menos cualificación hasta los cirujanos mas expertos y al que todos admiramos y sobretodo que necesitamos en las circunstancias puntuales que acudimos a eses centros salvadores. Pedimos que el conjunto de abnegados profesionales sea mimado para que no nos falten, pues de su cantidad y calidad contrastada tanto dependemos sin que ellos se molesten lo más mínimo aunque nosotros a veces victimas del dolor o algo quisquillas les pongamos a prueba una y otra vez.