Medios
Actualizado el 22/02/2018 a las 08:09
Esas nuevas industrias que explotan de forma sectaria los acontecimientos que en mayor o menor medida nos afectan a los ciudadanos del mundo de manera directa. Mis amigos me dicen, no te metas, pero espero que se me entienda que no es por atacar a nadie en concreto. Mi observación va por lo genérico, y me refiero a eses casos en los que la ética, la moral, el sentido común e incluso el patriotismo deberían de estar por encima de lo que es la noticia bomba en primicia y que desde luego daría y un mejor puesto en la cota de audiencia. Sobran casos en los que cualquier grupo de malhechores, algún fanático e incluso grupos políticos que crean mal ambiente nacional que nos deja en mal lugar a ojos internacionales y con la difusión, y magnificación consiguen el eco que les da vida o sea que la difusión les hace de caja de resonancia, cosa que en muchos casos de no ser así, esas mentes enfermas no se molestarían en actuar de forma negativa. Por eso a la vista está que cuando se le da eco a las malas acciones flaco favor se les está haciendo a la sufrida sociedad Saben bien que en segundos las imágenes de sus malas acciones se propagan por el mundo llenando de incertidumbre e inseguridad a la mayoría de la sociedad. Desde aquí pido que en ese casos se apele a lo que sería beneficioso para el buen mundo, con un acuerdo, pacto o como se le quiera llamar entre los profesionales de la información y hacer una autocensura en bien de todos cuando la situación lo requiera apelando al principio de los valores que les inculcaron en la facultad, dejando a un lado las preferencias ideológicas. Su prestigio y hombría no quedarían mermados por ese hipotético pacto nacional y de paso se quitarían de encima ese halo de la fama que han adquirido algunos por el gusto empapado del morbo y el deseo por la carnaza. Otro tanto ocurre con las movidas políticas que nos ocupan y sacuden últimamente los cimientos de nuestra integridad como país.
Mario Varela Pérez