Como niños con mucho poder

Mario Varela Prez|

Actualizado el 21/02/2018 a las 08:13

Desde que el mundo esta tan híper comunicado van en serie los despropósitos de una larga lista de dirigentes políticos amparados por el populacho tocan teclas y tiran de algunos hilos que acaban desestabilizando gran parte de este frágil campo económico y cada vez más globalizado mundo del que dependemos todos cada vez más. Y es que son como niños, niños con muchas deficiencias de las más elementales para ser un digno líder de masas a nivel mundial, unos más que otros pero está claro que ellos tienen una gran dependencia de la fama que les mantiene vivo el ego personal dejando en segundo plano las consecuencias acarreadas por sus negligencias y arrebatos. Se sienten bien con el halo que reciben de su mal ganada fama, viven en gran medida rebozándose en el morbo emanado del daño creado a cuanta más gente mejor. Estos personajes antaño tenían muy limitados sus dominios mediáticos, casi como unos simples jefes de tribu, pero se han aprovechado y bien de las llamadas redes sociales que les dieron alas, y ese “virus” se extiende de oriente a occidente pasando por cualquier esquina del globo allá donde sus decisiones puedan tener el eco mundial que le dé el aliento y el alimento buscado. Sea por que disponen de reservas energéticas o bien por tener arsenales de armas que pueden hacer daño a quien se les antoje, con el baño de esas multitudes que ellos se encargan de alimentar tienen en jaque constante a medio mundo. Los hay también qué teniendo una vida bien acomodada y escudándose en redentores de sus pueblos también la arman buena, pero a eses se les ve claro el plumero, su interés es hacerse un hueco en la historia. Vanidosos en extremo. Viéndoles con frialdad se puede pensar que la mayoría de ellos en su interior padecen alguna frustración física o emocional y la canalizan en su vida pública. No se ocupan de reflexionar sobre lo que le convendría a su pueblo, ni de enseñarles a que sepan diferenciar lo útil de lo que solo les da el placer de recibir baños de multitud, multitud que si tienen bien adiestrada a su medida. Son como niños mal criados con juguetes muy peligrosos. El porqué eses dirigentes llegaron ahí y como se dieron las circunstancias de su elección es otro tema a tratar.

Mario Varela Pérez

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