Las vacaciones sagradas
Publicado el 03/08/2026 a las 07:17
Cada verano asistimos al mismo fenómeno. Parece que el país entero entra en una especie de paréntesis sagrado. Todo puede esperar: una reforma necesaria, una decisión importante, un problema familiar o incluso asuntos de gran trascendencia política o económica. Lo importante es que lleguen las vacaciones.
Descansar es necesario. Nadie discute que el cuerpo y la mente necesitan recuperar fuerzas. El problema surge cuando las vacaciones dejan de ser un medio para convertirse en un fin. Da la impresión de que hemos asumido que cualquier dificultad puede aplazarse, mientras que el descanso se ha convertido en un derecho absoluto e intocable.
Quizá esta actitud sea el reflejo de una sociedad que vive agotada y busca escapar, aunque sea durante unas semanas, de una realidad que le resulta demasiado exigente. Pero conviene preguntarse si retrasar constantemente los problemas hace que desaparezcan o, por el contrario, los agrava cuando regresamos.
Las vacaciones deberían servir para volver con energía y afrontar las responsabilidades con mayor claridad, no para justificar que todo quede en suspenso. Porque las sociedades progresan cuando saben descansar, pero también cuando entienden que hay cuestiones que no admiten demora. El verdadero equilibrio consiste en disfrutar del descanso sin convertirlo en una excusa para aplazar indefinidamente aquello que exige nuestra atención.
Santiago Pangua Cerrillo