Actualidad de las enseñanzas de Séneca
Publicado el 02/08/2026 a las 08:22
Aprendemos para la vida, y no para la escuela”. Este aforismo sintetiza la finalidad de la educación para Séneca. El filósofo cordobés critica con dureza a los retóricos de su tiempo porque se limitan a enseñar a los jóvenes a disputar, sin ningún interés por aprender. Considera que sería preferible enseñarles a vivir y a convivir de forma honesta. Para lograrlo, propone tres medios:
1-Los buenos ejemplos: “Largo es el camino de los preceptos, pero breve y eficaz el de los ejemplos”.
2- Reducir las necesidades del cuerpo al mínimo requerido por la naturaleza viviendo con sobriedad y templanza.
3-El orden en la propia vida: “es grave mal para el cuerpo y para el alma hacer del día noche y convertir la noche en día”.
Junto con un cambio del fin de la enseñanza, Séneca propone un cambio de método. Se rebela contra la tendencia a atiborrar la mente del alumno con excesivos conocimientos teóricos: más valen las cabezas bien hechas que las cabezas simplemente llenas.
La vida honesta que propone Séneca es similar a la “vida buena” que había propuesto Sócrates cuatro siglos antes. Subraya el filósofo y profesor universitario Leonardo Polo (1926-2013) que Sócrates se decidió por la vida buena a costa de sacrificar la buena vida, hasta el extremo de morir defendiendo la verdad sin componendas. Añade Polo que sus discípulos encontraron en él un modelo de vida coherente: enseñaba lo que vivía y prefirió la muerte a renunciar a sus convicciones.
El contraste entre vida buena y buena vida es muy útil para evitar la confusión que se da en la sociedad de hoy entre cultura y subcultura. La verdadera cultura es un saber para aprender a vivir. Se basa en la conducta según principios morales. La subcultura, en cambio, es una información que no mueve al hombre a un mejor vivir, sino a un vivir mejor.
La cultura es cultivo interior, cultivo de la dimensión espiritual de la persona. Es, por tanto, cultivo de la inteligencia (aprender a pensar), de la voluntad (aprender a querer el bien), de la afectividad, (aprender a querer a los demás).
Gerardo Castillo Ceballos. Doctor en Pedagogía. Profesor emérito de la Universidad de Navarra