Pamplona siempre tiene razón

Elia Vallejos Muñoz

Publicado el 31/07/2026 a las 07:33

El otro día, en una terraza de la Plaza del Castillo, escuché una conversación sobre la vivienda. O quizá era sobre las terrazas. Da igual. A los cinco minutos había cuatro soluciones, tres culpables y ni una sola pregunta. Me hizo gracia. Luego me preocupó.

El filósofo Karl Popper, uno de los grandes defensores del pensamiento crítico del siglo XX, escribió que “la verdadera ignorancia no es la ausencia de conocimiento, sino el rechazo a adquirirlo”. Sospecho que hoy añadiría algo más: una conversación empieza a morir el día que las respuestas llegan antes que la curiosidad.

En Pamplona hablamos mucho. Discutimos mejor. Pero cada vez tengo más dudas de que conversemos. Hace tiempo que confundimos escuchar con esperar nuestro turno para hablar. Y hay una diferencia enorme.

Quien escucha puede descubrir algo. Quien solo espera, únicamente busca una oportunidad para responder. Lo verdaderamente inquietante no es que pensemos distinto. Una ciudad necesita desacuerdos igual que un corazón necesita latidos.

Lo inquietante es otra cosa: cuando una opinión deja de ser una idea y se convierte en una forma de presentarnos ante los demás. Desde aquel café hay una pregunta que no consigo quitarme de la cabeza. ¿Y si el mayor problema de Pamplona no fuera aquello sobre lo que discutimos... sino haber dejado de sentir curiosidad por quien piensa diferente?

Elia Vallejos Muñoz. Coach especializado en comportamiento humano y facilitadora de equipos

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