Osasuna, una historia de exclusión


Publicado el 22/05/2026 a las 05:00
Como aficionada del CA Osasuna y hermana de un chico con Síndrome de Down, quiero expresar públicamente mi profunda indignación y tristeza ante la decisión tomada por el club de suspender el entrenamiento matinal abierto a colectivos de personas con discapacidad, previsto para este viernes.
Resulta especialmente doloroso que, en un momento tan delicado para el equipo y con un llamamiento urgente a la afición para arropar a la plantilla, se haya dejado de lado precisamente a uno de los sectores más fieles, más generosos e incondicionales del osasunismo. Personas que sienten los colores sin exigir nada a cambio, que animan sin juzgar y que viven cada encuentro y cada oportunidad de acercarse al equipo con una ilusión inmensa.
Detrás de esa visita cancelada había mucho más que un simple entrenamiento. Había jornadas de preparación por parte de monitoras y profesionales de distintos centros, organizando desplazamientos, preparando pancartas, ensayando cánticos y trabajando la ilusión de muchas personas que esperaban ese momento como algo verdaderamente especial. Para muchas de ellas era un sueño.
La alternativa ofrecida por el club -acudir por la tarde junto al resto de la afición- demuestra una preocupante falta de sensibilidad hacia la realidad de estos colectivos. Muchos de estos aficionados residen fuera de Pamplona y la única forma de acceder a esta experiencia era con esa actividad programada desde hace tiempo y anulada con 2 días de antelación.La mayoría de centros y asociaciones no desarrollan actividad en horario vespertino, lo que hace inviable la asistencia de gran parte de estas personas. En la práctica, se les ha excluido.
La inclusión no puede limitarse a campañas bonitas o mensajes institucionales cuando conviene. La verdadera inclusión se demuestra en las decisiones concretas, especialmente cuando implican adaptar horarios, mantener compromisos y cuidar a quienes siempre están ahí, incluso en los peores momentos deportivos.
Es vergonzoso que el final de temporada de un club que presume de valores deje una imagen tan decepcionante hacia una parte de su afición que nunca falla. El osasunismo merece algo mejor. Y, sobre todo, las personas con discapacidad merecen respeto, consideración y el mismo derecho que cualquier otra persona a vivir su pasión por su equipo.
Una hermana y aficionada indignada.
Marian Aguinaga Mendioroz