Carta abierta del personal administrativo de Atención Primaria: ya basta


Actualizado el 08/05/2026 a las 08:12
Sindicato de Personal Administrativo, ahora integrado en UGT, ha recibido está carta que queremos hacer pública. El personal administrativo de Atención Primaria alza la voz, porque ya basta. Mientras se analizan -con razón- los problemas de médicos y enfermeras, los nuestros siguen siendo ignorados. Como si no existiéramos. Como si nuestro trabajo no sostuviera, día a día, el funcionamiento real del sistema sanitario. Pero sin nosotros, la Atención Primaria se detiene. Somos la primera cara. El primer “no hay citas”. El primer golpe de frustración de un sistema saturado. Somos quienes recibimos el enfado, la impotencia y, demasiadas veces, la agresividad. Estamos cansados de que todo se pague con nosotros.
No decidimos las agendas. No creamos la falta de recursos. No somos personal sanitario. Y aun así, se nos exige explicar lo inexplicable, resolver lo que no depende de nosotros y asumir responsabilidades que no nos corresponden. Y lo hacemos… mientras aguantamos gritos, reproches y, a veces, amenazas. Incluso tenemos que llamar a la policía por el comportamiento de algún paciente. Nos vamos a casa llorando, con ansiedad, desgaste emocional y lo peor es que los que nos gobiernan, los que nos debieran de proteger, lo están normalizando, parece que va incluido en el sueldo, por cierto, escaso. ¿Quién da la cara por nosotros? Somos el último peldaño, donde todo cae, donde todo estalla, donde cualquiera puede descargar su enfado. No somos un muro de contención como nos consideran, somos personas y, por cierto, también usuarios de la sanidad pública.
¿Qué pasaría si un día no hubiera nadie en admisión?¿Quién organizaría? ¿Quién atendería? ¿Quién sostendría el acceso al sistema?Nuestra labor no es invisible. Se ha querido hacer invisible. No merecemos este maltrato. No podemos normalizar la violencia y no debemos seguir callando. Exigimos respeto, protección real frente a agresiones, reconocimiento como parte esencial del sistema sanitario, funciones claras, sin asumir responsabilidades que no nos corresponden, recursos suficientes para trabajar con eficacia y respaldo institucional.