La sanidad pública está salvando a mi madre

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Daniel de la Parte Rugama

Publicado el 04/11/2025 a las 05:00

En gerundio, desde hace varios años, a lo largo del tiempo pasado, presente y futuro. 81 años tiene la buena mujer, hija de la postguerra y madre de tres hermosos hijos. Trabajadora incansable dentro y fuera de casa. Los de mi generación sabemos perfectamente de que pasta están hechos nuestros padres de postguerra y Transición. Hace tres años, mazazo grande, diagnóstico de cáncer de pulmón. Y en este momento comenzó a cobrar sentido y a coger cuerpo eso de “lo público”, eso de “la Sanidad Pública” pero a lo grande, con todo el esplendor de la Generosidad Social Organizada.

Nos topamos con una organización gigante pero dinámica y coordinada, con unos sanitarios con muchísimo trabajo pero con muchísima más humanidad y pundonor para sacar adelante a sus pacientes a pesar de los políticos de turno y las muchas cosas que hay mejorar en Osasunbidea. Nos topamos con una “ciudad”, dentro de la ciudad, que emana luz. Con unos profesionales que dedican su vida a darnos vida, que nos miran a los ojos y que empatizan desde lo más tierno de su ser.

A mi Madre, tras quimios, radios e inmunoterapias, la estamos tratando ahora con unas nuevas pastillas “diana” contra ese bicho malo. Al mes son cerca de 7.000 euros solo en pastillas, repito, 7.000 euros solo las pastillas. La mañana que la Dra. Morilla nos ofreció éste nuevo tratamiento, ella estaba de pie, no tenía silla porque estaban una farmacéutica, una oncóloga y una enfermera en prácticas, además de la enfermera titular. Cinco profesionales enseñando y aprendiendo. Cinco seres humanos iluminando el final del camino de mi madre, dándole esperanza y calidad de vida. Yo salí de la consulta muy emocionado y mi madre diciendo “que bien, he aguantado hasta que ha llegado este nuevo tratamiento”.

Esta Generosidad Social Organizada cristalizada en la Sanidad Pública, en la Educación Pública que da sentido a los impuestos que pago. La gestión de estos dineros es muy mejorable, pero quizá el árbol corrupto no nos deje ver el bosque sanador. Qué rabia me da que gestores y políticos de la Generosidad Social Organizada bailen el agua a los lobbies de la privatización y nos animen o fuercen a tener que privatizar nuestras vidas.

Creo que tenemos que valorar mucho más a los profesionales públicos de todos los ámbitos, sirva ésta carta para retribuir anímicamente sus esfuerzos y desvelos, no reconocidos en una fría nómina. Por verlo normal durante tantos años, no caí en la cuenta hasta el otro día, de lo que tenemos. La Sanidad Pública es nuestra, es mía, es tuya, que no nos la roben, que no nos la troceen, que no nos la corrompan.

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