Rosario Rodrigo, maestra en Murillo el Fruto


Publicado el 06/07/2026 a las 07:35
Doña María Rosario Rodrigo Ardanaz (1943-2026), para los muchos alumnos y alumnas que hemos pasado por la escuela de Murillo el Fruto era y será la ‘Señorita Rosario’. Nos deja una muestra, que hizo de su vocación una forma de querer y de enseñar, con su dedicación, su paciencia y ese cariño con el que acompañó a tantas generaciones de chicos y chicas en un colegio de pueblo. Ese colegio ha visto su alumnado reducido sustancialmente, pero que permanece vivo en el recuerdo de todas las generaciones que por él pasamos.
La ‘Señorita Rosario’ fue uno de los primeros rostros que muchos encontramos al comenzar el camino de la vida; nos acompañó entre cuadernos, pizarras, lápices y recreos. Con su marcha es inevitable que retornen recuerdos de aquella infancia feliz en la escuela del pueblo.
Hay lugares que nunca desaparecen del todo porque permanecen vivos en el corazón de quienes los vivimos. Allí siguen resonando todavía las voces de los chavales y chavalas en las carreras por ‘la pista’ o por ‘la Casagrande’ cuando llovía, así como los partidos de fútbol en ‘el campico’.
En aquellas aulas aprendimos mucho más que a leer y a escribir. Aprendimos valores. Y en buena parte fue gracias a maestros y maestras como doña Rosario, que hicieron de la escuela un lugar de aprendizaje más allá de lo académico, que también.
Con el paso de los años olvidamos muchas lecciones, pero nunca olvidamos a quienes nos ayudaron a aprenderlas. Doña Rosario formó parte de esa generación de maestros y maestras que educaban con el ejemplo, que sabían transmitir respeto, esfuerzo, humanidad y confianza. Por eso, hoy despedimos a una maestra de escuela, pero también a un pedazo de nuestra propia infancia.
Gracias por todo lo que nos enseñaste y, sobre todo, por la bondad con la que lo hiciste. Gracias por formar parte de una de las etapas más bonitas de nuestra vida. Allí donde estés, seguirás viviendo en la memoria agradecida de quienes tuvimos el privilegio de ser tus alumnos. Hay personas que simplemente pasan por nuestra vida y otras que, con su dedicación y ejemplo, pasan a formar parte de quiénes somos. Gracias por haber sido una de ellas y descansa en paz.
El autor es antiguo alumno