Gracias, Miguel, por enseñarnos a creer


Actualizado el 03/06/2026 a las 20:18
Hay noticias que te desgarran, y esta mañana recibí una llamada que jamás hubiera querido recibir. Soy Begoña Echeverría, presidenta del Club Mujeres Running Pamplona, pero hoy hablo en nombre de cada una de nuestras 100 socias del club Mujeres running Pamplona.
Miguel Crespo comenzó a entrenarnos hace ya 12 años, cuando todavía desarrollaba su labor en Urbanitas. Desde entonces, fue mucho más que un entrenador. Nos ayudó a crecer como corredoras, a mejorar nuestras marcas y a subir a muchos podios, pero su verdadera grandeza iba mucho más allá del deporte.
Miguel nos acompañaba a las carreras. Compartía nuestros nervios, nuestras ilusiones y nuestras alegrías. Tenía una capacidad extraordinaria para hacernos creer en nosotras mismas. Nos transmitía una confianza tan grande que acabábamos convencidas de que podíamos lograr aquello que parecía imposible.
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Tenía frases que todas recordaremos para siempre. Cuando el tiempo era adverso, nos decía que la meteorología eran “meros actores” y que debíamos darlo todo. Antes de una competición nos animaba con su inolvidable: “No dejéis nada en los bolsillos”. Y cuando quería sacar nuestra mejor versión, nos gritaba con una sonrisa: “¡Vamos, mis leonas !” o “¡Con el cuchillo entre los dientes!”.
Pero si hay algo que siempre me impresionó de Miguel fue el profundo respeto y la admiración que sentía por las mujeres. Decía muchas veces que estaba rodeado de mujeres y que se sentía más a gusto entre ellas. Nos trataba con un cariño, una sensibilidad y una admiración que no era habitual encontrar.
Hoy el atletismo navarro pierde a un gran profesional, pero quienes tuvimos la suerte de compartir camino con él perdemos, además, a una persona extraordinaria y a un amigo aún mejor.
Su huella permanecerá para siempre entre nosotras: en cada entrenamiento, en cada carrera, en cada meta cruzada y en nuestro corazón.
Y nos queda una deuda imposible de saldar: agradecerle todo lo que nos dio. Porque Miguel no solo nos enseñó a correr; nos enseñó a creer en nosotras mismas, a superar nuestros límites y a afrontar cada reto con valentía.
Gracias, Miguel, por enseñarnos a correr, pero, sobre todo, por enseñarnos a creer.
Te queremos mucho
Begoña Echeverría (Club Mujeres Running Pamplona)