María Esther Aramendia, mujer y madre 10

María Esther Aramendia
AmpliarAmpliar
María Esther AramendiaCEDIDA
María Esther Aramendia

CerrarCerrar

Verónica Fernández-Micheltorena Aramendia

Actualizado el 06/11/2025 a las 08:25

Mi madre, María Esther Aramendia Fraile, fallecida el 6 de octubre de 2025 en Pamplona, había nacido también en esa ciudad el 21 de octubre de 1937. Fue una mujer íntegra, fuerte y luchadora, ejemplo de amor, sacrificio y valentía. Formó una gran familia unida, junto a mi padre, Javier Fernández Micheltorena, con quien compartió una vida plena de cariño, respeto y complicidad. Tuvieron ocho hijos, veintitrés nietos y siete bisnietos que son hoy el reflejo del amor, la entrega y los valores que ellos sembraron con tanto esfuerzo.

Desde muy joven, María Esther demostró una inquietud inagotable por aprender. Por decisión y empeño propio, estudió Magisterio y, siendo todavía muy joven, se presentó a oposiciones, que aprobó brillantemente. Su primera plaza la llevó a Leiza, donde ejerció con entusiasmo su vocación docente hasta que se casó, momento en el que decidió dedicarse de lleno a su familia.

Cuando sus hijos fueron creciendo, volvió a demostrar su fortaleza y pasión por la enseñanza: estudió Pedagógica Terapéutica y Logopedia en la Universidad Pública de Navarra (UPNA) y retomó su profesión con la misma ilusión del principio. Ejerció su profesión primero en el Colegio Público Errotazar, más tarde en el Colegio Público Andrés Muñoz y, finalmente, en el Instituto Julio Caro Baroja, donde trabajó hasta los 70 años.

Qué vitalidad, qué entusiasmo y qué valentía, en una época en la que no era fácil compatibilizar la vida familiar y profesional, y menos aún con ocho hijos. Fue una verdadera pionera en la integración de niños con necesidades especiales, una mujer que abrió caminos y dejó huellas profundas en quienes tuvieron la suerte de aprender de ella.

Además de su gran trayectoria profesional, fue una esposa amorosa, una madre ejemplar y una amiga fiel. Su alegría, su generosidad y su forma de disfrutar la vida la hicieron querida por todos. Siempre curiosa, inquieta y abierta al conocimiento, encontraba en cada día, una oportunidad para aprender algo nuevo.

Fue también una mujer disfrutona, que amaba la vida en todas sus formas: una comida en familia, una charla con amigos, una canción, viajar o compartir secretos con sus nietas y nietos. Esto último le apasionaba.

Durante estos últimos meses ha sido un ejemplo para todos nosotros, siempre agradecida , alegre, positiva, divertida, porque lo era a raudales. Cuidarle nos lo ha hecho muy fácil .

Y quiero expresar mi más sincero agradecimiento a la Clínica Universidad de Navarra por sus atenciones, su cariño y su profesionalidad durante su enfermedad. Fueron un gran consuelo para ella y para todos nosotros.

También quiero dar las gracias, de corazón, a todos los que nos acompañaron en su despedida, especialmente a José Miguel y Elisa, entrañables amigos de toda la vida, y a sus queridas amigas cuya lealtad, amor y presencia constante fueron un reflejo del cariño que nuestra madre supo inspirar a lo largo de su vida.

María Esther Aramendia será siempre recordada como el alma de nuestra familia, una mujer ejemplar, apasionada por enseñar, por vivir y por amar. Su luz, su legado y su fuerza seguirán vivos en todos los que la conocieron.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora